Compañeros músicos del acusado por el asesinato de Alicia siempre le vieron como una persona «normal»

El acusado, Daniel M., durante una de las sesiones del juicio que se celebra en la Audiencia de Álava./Blanca Castillo
El acusado, Daniel M., durante una de las sesiones del juicio que se celebra en la Audiencia de Álava. / Blanca Castillo

Una veintena de peritos desgrana desde hoy la personalidad y posibles patologías del presunto asesino de la pequeña Alicia en el juicio que se sigue en la Audiencia

David González
DAVID GONZÁLEZ

El desgarrador juicio por el asesinato de la pequeña Alicia y la tentativa sobre su madre, Gabriela, recupera hoy el pulso tras la jornada de transición de ayer. Empieza el turno de los expertos médicos. Sus informes determinarán si el único encausado, un profesor de saxofón y exmiembro de la banda municipal llamado Daniel M., fue consciente de sus actos aquella madrugada del 25 de enero de 2016. La defensa mantiene que es cautivo de una enfermedad mental nunca diagnosticada.

De hecho, en su declaración –efectuada la semana pasada– aseguró ver al «diablo» en la madre y a «la semilla del mal» en la niña. Y que las atacó para «evitar el fin del mundo». La acusación sostiene que miente con el único objetivo de evitar la cárcel. Se enfrenta a la prisión permanente revisable, un mínimo de 25 años. Creen que actúa para expiar sus culpas en un siempre más benigno centro psiquiátrico.

Nada extraño le notaron sus compañeros de trabajo en los años que compartieron. Apareció en Vitoria por 2014, procedente de su Sevilla natal para cubrir una baja de maternidad. Hasta cuatro docentes y músicos desfilaron ayer por la sala principal de la Audiencia Provincial de Álava, donde hoy se cumple una semana de vistas orales con jurado popular. Estos nueve ciudadanos anónimos serán los responsables de decidir si era responsable de sus hechos o no. La autoría no está en discusión.

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La profesora a la que cubrió su baja maternal compartió que le «abrí las puertas de mi casa». Incluso hizo de cicerone social, le puso en contacto con otras personas de la ciudad. Trató siempre de ayudarle porque le vio una persona «normal». En esa longitud de onda se movieron todos los testigos convocados en la mañana de ayer.

«Aplicado en su trabajo», «sin actitudes inadecuadas» o «sin episodios fuera de lo normal», fueron algunas de las frases descritas por diferentes excompañeros de trabajo de Daniel. El único lunar sobre su comportamiento llegó desde Salvatierra, donde también impartía clases. La familia de un alumno «muy movido» presentó una «queja» porque le «regañaba» mucho, recordó un testigo.

Sin abusos, dice la autopsia

Otro de los profesores convocados dijo que su arresto –a manos de patrulleros de la Ertzaintza a los pocos minutos de haber lanzado a la pequeña por el balcón de su piso de alquiler en la calle Libertad– le dejó «totalmente sorprendido». ¿La razón? No se imaginaba que «pudiera hacer algo así», manifestó ante la atenta mirada de los nueve miembros del jurado.

También cogieron el micrófono los forenses que practicaron la autopsia a la víctima. La pequeña falleció a consecuencia de la brutal caída desde la vivienda del procesado, un primer piso ubicado en la calle Libertad de la capital alavesa. Su informe oficial no aprecia signos de abusos sexuales en la pequeña. Nada más ser detenido por ertzainas, Daniel M. alegó que había agredido sexualmente de la pequeña. Era falso.

El veredicto se espera para el jueves

Una jornada extra tendrá este juicio con jurado popular. El alto número de testigos que todavía quedan por pasar por la Audiencia Provincial de Álava, unido a que se esperan largos alegatos finales a cargo de los cuatro representantes de las acusaciones y del letrado defensor, han llevado al presidente de la sala, Jesús Poncela, a variar la agenda original.

En un principio, las vistas orales iban a acabar a lo largo de mañana, miércoles. Muy posiblemente ya entrada la tarde. A partir de ahí, los nueve miembros del jurado tendrían que aislarse para deliberar un veredicto. Éste, debido a la complejidad de este caso, se esperaba como pronto a última hora de ese mismo día o ya el jueves.

Para facilitar el vital cometido de estos ciudadanos anónimos, Poncela ha trasladado las conclusiones definitivas de las partes a la mañana del jueves. Una vez oídas, será el turno del jurado popular, compuesto por seis mujeres y tres hombres.

Deberán decidir si Daniel M. es responsable o no del asesinato de la pequeña Alicia, de sólo 17 meses de edad, y de intentarlo con su madre, Gabriela, una joven de origen brasileño domiciliada en Burgos y a la que conoció a través de una red social de contactos. Serán necesarios siete votos para un fallo condenatorio y cinco para su absolución.

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