Una carrera para valientes

Varios participantes en la Survivor Race de Vitoria trepan por una red. /BLANCA CASTILLO
Varios participantes en la Survivor Race de Vitoria trepan por una red. / BLANCA CASTILLO

Más de un millar de personas participan en la Survivor Race de Vitoria. Un infierno a base de rampas, muros, barro y obstáculos

D. GONZÁLEZ

Si el recorrido ya era duro en sí, la calorina extremó unos graditos más la 'Survivor race' (carrera de supervivientes), novedosa prueba de obstáculos que sedujo a más un millar de aguerridos corredores en la mañana de este sábado. Un reto donde lo importante es alcanzar la meta, tras sortear innumerables dificultades. Y superar los límites propios.

Los participantes se toparon con barro, paredes, cuerdas... Hubo de todo. Alfonso Navarro, de 46 años, era 'rookie' en estas lides. «He disfrutado mucho. También he sufrido de lo lindo. Pero me ha encantado el ambientazo y la cooperación entre grupos», narró este vitoriano, inscrito en la prueba de diez kilómetros.

Porque había dos modalidades. La dura dura fue la elegida por Alfonso y los suyos, el equipo Landanista. «Esta experiencia es para pros pero también para aficionados como nosotros», animó tras superar el infierno pergeñado por la organización. Por cierto, el nombre oficial a esta modalidad era la de 'Hero' (héroes). A tenor del esfuerzo en los rostros de los participantes resultó muy atinado. 25 obstáculos superaron. Se arrastraron, reptaron, saltaron, treparon... Un espectáculo.

«Superarse», la misión

El segundo circuito ofrecía una versión de exigencia algo menor -por decir algo-, seis kilómetros. El recorrido 'Human' (humano) aceptaba «a todo tipo de público, sin importar la forma o condición física».

Como explicaron los organizadores, el mayor objetivo de estas pruebas de nuevo cuño es «superarse». Y bien que lo demostraron en la mañana de este sábado los más de mil valientes inmunes al calor y a la complejidad de los obstáculos.

Como Alfonso. Cruzó la línea de meta, junto al resto de landanistas, con los brazos en alto. Satisfecho, feliz, realizado. Lo de menos era el tiempo empleado.