Añana llega a la mesa con sal fina

Andoni Erkiaga, Leire Arana y Eduardo Aguinaco, en la presentación de la sal fina. /Blanca Castillo
Andoni Erkiaga, Leire Arana y Eduardo Aguinaco, en la presentación de la sal fina. / Blanca Castillo

El nuevo producto demandado por los consumidores se comercializará desde septiembre

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

La sal de siempre, la fina, la que se conoce como de mesa, por fin puede ser también de Añana. En las estanterías de los supermercados se dejará ver desde el próximo mes de septiembre. Será fácil de reconocer. Su envoltorio es negro -como las cajas que contienen las preciadas escamas-, ecológico, lleva la firma de Martín Berasategui -uno de sus embajadores- y luce esbelto. Porque el formato, de 750 gramos, está pensado para que se sujete de pie.

La nueva sal fina de Añana es, en realidad, la misma que se produce en las eras de Salinas, pero sometida a un proceso de molido. Nada más. Nace como respuesta a una demanda de los consumidores, «que nos lo habían pedido», afirma Andoni Erkiaga, el director gerente de la Fundación Valle Salado. «Porque es la sal que estamos acostumbrados a utilizar a diario». Pero con los «tres ingredientes de siempre», continuó, «la salmuera de nuestro manantial; el sol, calor y viento; y el trabajo de los hombres y mujeres que la hacen posible», relató en la calle Postas, junto a la plaza de los Fueros, donde se realizó la presentación del nuevo producto.

«Seguro que va a gustar», se aventuró Erkiaga. Cómo no hacerlo si el producto de Añana es «el Rolls Royce de todas las sales», valoró Martín Berasategui, que estuvo presente desde su cocina, a través de un vídeo. El cocinero donostiarra, que acumula ocho estrellas Michelin, agradeció la posibilidad de contar con un nuevo producto que tiene «7.000 años de excelencia», un producto «nuestro, de aquí, que por fin tenemos para los platos de cada día». Y que, además de para dar a las recetas ese «'garrote'» que se ha convertido en el latiguillo del cocinero, «ayuda a sostener un modelo de vida», recordó.

Milenario y capaz de innovar

Después de ser presentada en sociedad, la sal fina será promocionada por los comerciantes de la Plaza de Abastos, que repartirán muestras entre sus clientes. Unas pequeñas bolsitas como las que recibieron este jueves los viandantes que pasaban junto a la carpa en la que se realizó la puesta de largo de la última «innovación» salinera. Es «sorprendente que hayan pasado más de 6.000 años y el Valle Salado siga siendo capaz de innovar», destacó el diputado de Agricultura, Eduardo Aguinaco.

Añana incorpora a su oferta de productos una nueva sal y ahora se enfrenta «al reto de posicionarla», de colocarla en las cocinas, de tenerla presente «en el uso cotidiano», planteó el diputado, que recordó que su compra y uso servirán también para «contribuir al mantenimiento y el desarrollo rural de la zona». Cualquier acción permite «generar nuevas oportunidades para que la comarca y el espacio sigan perviviendo en el futuro».

Los consumidores más clásicos, los que apuestan por la sal fina tradicional, tendrán ahora esa ocasión de contribuir a alargar la historia de un sistema milenario, con la sal de siempre, pero de Añana.

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