El amurriano Alberto Luengas desvela en su último libro los secretos de Sierra Salvada

Alberto Luengas posa con su último libro de la Sierra Salvada. /SANDRA ESPINOSA
Alberto Luengas posa con su último libro de la Sierra Salvada. / SANDRA ESPINOSA

Repasa la organización de los pastos, la actividad ganadera y la fauna. Se presentará a las siete de esta tarde en la Casa de Cultura de Amurrio

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

El corazón de Ayala late en la Sierra Salvada, que vigila el valle desde la meseta que une varios picos que rozan los mil metros de altura y entre los que destacan las 'proas' de Ungino, Tologorri y Txarlazo. Alberto Luengas, un amurriano nacido en Zuhatza, ha vivido en pleno contacto con esta naturaleza desde que apenas tenía ocho años. Fruto de sus andanzas por la sierra, recién cumplidos los 87, ha volcado en un libro, 'Datos históricos y curiosidades de la Sierra Salvada', parte de sus conocimientos.

Prologado por Gontzal Oribe, otro amante de la naturaleza y miembro de Aztarna, se trata del sexto trabajo de Luengas, que ha centrado su trayectoria como escritor en la Sierra Salvada y la Tierra de Ayala, que conoce en profundidad por su trabajo como pastor y aficionado a la naturaleza y la montaña.

En sus páginas se puede encontrar en primer lugar un repaso de las características físicas de la sierra y de la organización histórica de sus pastos, sin escatimar las alusiones a los enfrentamientos que en ocasiones llegaron a saldarse con muertos entre ayaleses y burgaleses y no pocas veces con pleitos por el uso de los pastos, una fuente de riqueza indispensable durante siglos.

Luengas también repasa el quehacer de los pastores y la vida en las 'txaulas', donde vivían durante meses para ordeñar, hacer quesos y cuidar de los rebaños hasta que volvían al valle con las primeras nieves. Explica con detalles la vida de los pastores en la sierra, sobre colchones de brezo, y sin apenas espacio para dormir. Sus pequeños chabolas se han electrificado con el tiempo, y eso las han convertido en refugios modernos. También hay un espacio para sus esfuerzos en la construcción del refugio de montaña del grupo Mendiko Lagunak, que fundó y al que dedicó varios años de su vida.

San Vítores

Fruto de ese amor por la Sierra Salvada y de la investigación que ha protagonizado durante años, Luengas relata cómo descubrió en 1993 la desaparecida ermita de San Vítores «de los datos obtenidos en el archivo del Ayuntamiento de Ayala», pese a que nadie recordaba ya su existencia. Gracias a ese hallazgo, la memoria de la ermita se ha recuperado con un arco que recuerda su ubicación y a la fiesta que celebran las gentes de Ayala cada año a primeros de septiembre. No faltan tampoco anécdotas acera de la crianza de cerdos en la sierra o la recolección de miel.

La mayor parte del libro está dedicada a la flora, y sobre todo a la fauna, que ha observado personalmente en sus largas estancias en la sierra, de hasta 23 días en solitario. «Están los animales que he oído o visto», explica. Entre ellos hay ardillas, tejones, gran cantidad de pájaros y un descubrimiento del que se siente orgulloso; el lugar donde van a morir las chovas, que mantienen su población estable. Anfibios y árboles como el tejo, el espino albar o los líquenes azules completan el mapa biológico de este espacio. Luengas presentará su libro a las siete de esta tarde en la Casa de Cultura de Amurrio.