Portilla, una fortaleza, ¿inexpugnable?

Recreación del Castillo de Portilla en el siglo XII./
Recreación del Castillo de Portilla en el siglo XII.

El castillo alavés, construido por los monarcas navarros, sufrió varios ataques y un largo asedio por parte de los reyes de Castilla

FRANCISCO GÓNGORA

El castillo de Portilla se sitúa en lo alto de una abrupta peña de 780 metros de altitud, estrecha y alargada, que le proporciona una característica planta en forma de barco. Las últimas investigaciones apuntan a que fue construido muy posiblemente en la primera mitad del siglo XI, bien por el monarca pamplonés Sancho Garcés III el Mayor (1004-1035), bien por su hijo García Sánchez III (1035-1054), como medio para fijar su autoridad sobre suelo alavés, dentro de un proceso general de expansión y fortalecimiento del reino de Pamplona en el condado de Castilla.

El proceso de puesta en valor de este monumento, que está reflejado en el escudo del territorio, está siendo ejemplar. Pilotado por el alcalde de Zambrana, Aitor Abecia, un enamorado de la historia y del patrimonio de su pueblo, y la Universidad del País Vasco con su Grupo de Investigación en Patrimonio Construido (GPAC) el proyecto ha creado un interesante foco de interés cultural y turístico en una comarca alejada de los circuitos habituales.

Uno de los aspectos más interesantes de este conjunto es su invulnerabilidad, su inexpugnabilidad. Un mito, porque sí fue tomada, pero tras un largo asedio.

¿Inexpugnable?

Ocurrió en el año 1288. La fortaleza de Portilla de Ibda (como se la menciona en el documento) se encontraba en manos de Diego Lopez IV de Haro, noveno señor de Vizcaya, quien se sublevó contra Sancho IV en favor de los intereses dinásticos del infante D. Alfonso de la Cerda. Este enfrentamiento desembocó en una campaña de luchas (posiblemente entre verano y otoño de 1288) en diferentes plazas fuertes del territorio, entre las que se encontraba Portilla, la cual fue tomada por el monarca castellano tras un largo asedio. Este episodio bélico aparece reflejado en la Crónica de los Reyes de Castilla (Rosell, 1956: 79-80), cuyo expresivo relato merece ser transcrito:

(...); é salió el Rey de Vitoria, é fuese para Orduña, é entró en la villa, é combatió el castillo, é tomólo, é envió a Balmaseda a combatirla con engeños, é tomóla, é tomó el castillo de Villamonte, é el castillo de Ocio, é cercó la villa é el castillo de Portilla Dibda, é la gente que estava dentro llamaban el apellido de don Alfonso que se llamaba rey, é pusieron un pendón de castillos é leones encima del alcázar. É cuando el rey don Sancho vió que de los sus castillos facían guerra é llamaban el apellido de otro rey, tomó ende muy grand pesar é grand saña, é fizo combatir la villa muy fuertemente con muchos engeños fasta que la tomó. É estando y, llegáronle mandaderos del rey de Francia á otorgar aquel pleito que era puesto, é otrosí á poner plazo para las vistas en que se avien de ver el rey de Francia é el rey don Sancho; é desde estos mandaderos vieron la hueste é la grand gente que tenía el rey don Sancho, que era muy grande, maravilláronse é tovieron que el su poder era muy grande, é pusieron luégo pleito de vistas entre él e el rey de Francia para primero día de Mayo que viniese en la villa de Bayona[1]. E otrosí, estando el rey don sancho en esta hueste, llegó y Abdalhac, mandadero del rey Aben-Yacob de allen mar[2], á poner pleito de avenencia de paz así commo era puesto entre él é el rey Aben-Yuzaf su padre, é plogóle al rey don Sancho, é firmó luego con él aquel pleito[3].

[1] Todo apunta a que mientras Sancho IV asediaba la Villa de Portilla acudieron al campamento los embajadores del rey de Francia y del rey de Marruecos. Asombraron a los embajadores de Francia llegados a treguas.

[2] Tratado de amistad con los benimerines. Benimerines, mariníes, meriníes, Mérinides o merínidas (1244-1465) es el nombre castellanizado que reciben los Banu Marin, miembros de una dinastía de origen bereber que gobernó Marruecos entre los años 1244 y 1465. Durante los siglos XIII y XIV, los Benimerines también controlan, brevemente, algunas partes de Andalucía y del Magreb.

[3] C. Rosell (dir.), 1953, Crónica de los Reyes de Castilla, T. I, Madrid, p. 79-80.

La leyenda de su inexpugnabilidad se acrecentó cuando Alfonso VIII en la campaña de 1198-2000 invade Álava, en manos Navarras y pone cerco a algunas villas como Treviño, Portilla y Vitoria. El resto son conquistadas con facilidad o se entregan sin combatir mediante pactos. Portilla está mandada por Martín Ruiz, que al parecer muere en los combates, pero no se rinde. Finalmente, en el pacto de paz es intercambiada por Miranda de Arga. A partir de ese momento entra para siempre en la órbita castellana.

 

Fotos

Vídeos