La seguridad vial se hace fuerte en las aguas del Nervión

El nadador Carlos Peña, llegando a Bilbao tras salir a nado del Museo Rialia de Portugalete./Ignacio Pérez
El nadador Carlos Peña, llegando a Bilbao tras salir a nado del Museo Rialia de Portugalete. / Ignacio Pérez

El nadador Carlos Peña remonta la ría entre Portugalete y Bilbao para difundir la labor de Stop Accidentes, una travesía de más de siete horas

SERGIO LLAMAS

Carlos Peña conoce tan bien las carreteras como la ría de Bilbao. Ha sobrevivido a dos accidentes de tráfico y, como nadador, desde 1989 se somete a desafíos extremos por causas solidarias. Ayer unió ambas facetas y remontó a nado el Nervión entre el Museo Rialia de Portugalete y el muelle de Uribitarte, frente al Ayuntamiento de Bilbao, para difundir la labor de la asociación Stop Accidentes País Vasco. Algo más de siete horas -dos y media más de lo previsto- en las que este guipuzcoano de 52 años tuvo que hacer frente a un cambio de marea. «Ha ido bien, no he tenido desfallecimientos, pero la ría es estrecha y cuando pasaban los barcos montaban olas y ahí no tienes escapatoria, te rebotan constantemente», detalló.

La de ayer no era su primera prueba en estas aguas. Hace años hizo el trayecto a la inversa por los niños de Chernóbil y antes participó en una maratón que le tuvo a remojo durante 24 horas. Siempre nadando de espaldas (los antiguos neoprenos que usaba eran muy rígidos para el estilo crol), Peña ha cruzado el lago Ness, el Titicaca y el Maracabibo, el estrecho de Gibraltar y el de Magallanes. Llegó a nadar en Mostar durante la guerra de los Balcanes -«llevábamos dos camiones de ayuda humanitaria»- y también en el Mar Muerto, con máscara, lo que le valió terminar «con medio cuerpo pelado y lleno de quemaduras».

Mucho mejor estaban ayer las aguas la ría, a 18 grados. Aunque previamente firmó un escrito que le hacía responsable de posible intoxicación, tras los casos de leptospirosis del año pasado. «Ha sido una hazaña, ha mantenido el ritmo a pesar de las corrientes y las embarcaciones», explicaron Aitor Gardoki y Luis Miguel López, que le acompañaban en una embarcanción de la Cruz Roja. La delegada de Stop Accidentes País Vasco, Rosa María Trinidad, agradeció su esfuerzo «a favor de las víctimas de violencia vial», y reivindicó más concienciación y una legislación más dura con el alcohol al volante.

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