Contactar con gente en la otra punta del planeta, enterarse de la última hora en segundos, conocer una ciudad sin poner el pie en ella y hasta vivir en una realidad paralela. Todo ello a golpe de 'click'. Hace dos décadas eran creíbles en relatos de ciencia-ficción, pero hoy se han convertido en actividades cotidianas gracias a una revolución tecnológica en la que lo imposible sólo es temporal.
Pero, ¿qué ha supuesto para el ser humano? ¿Podría ser que perdamos tanto como ganamos? Son preguntas sobre las que invita a reflexionar 'Quid pro Quo', una muestra que abordará estas cuestiones a través de obras y debates hasta el 4 de junio en la sala Amárica. Esta propuesta artística del Proyecto Amarika se inaugura esta tarde, a las 19.00 horas, y pretende trasladar al espectador a una hipotética bifurcación entre tecnología y humanidad para explorar lo que significa el ser humano en el siglo XXI.
La muestra, comisariada por el artista, arquitecto e investigador Diego Soroa, exhibe cinco creaciones, cuatro de las cuales parten de artistas emergentes que participaron en un proyecto anterior, Inmersiones 09. La quinta, 'Neurona de Hodgkin/Huxley' ha sido elaborada por un grupo de investigadores del Departamento de Electricidad y Electrónica de la UPV y apuesta por sintetizar «el proceso químico de una neurona de forma tecnológica», detalla Soroa. Él también es el artífice, junto con Matt Wright y Armin Seltz de 'Tecno-Fovea', una gran esfera que recrea todo lo que pasa en la sala expositiva salvo el ser humano «explorando las limitaciones de la perspectiva humana en el nuevo paisaje digital».
¿Sujeto u objeto?
En 'In-habiting II', Verónica Eguaras e Izaskun Etxebarria reflexionan en torno al significado y el uso del cuerpo en nuestro tiempo, donde sólo está de moda el exterior. Con 'Variaciones Solaris', el vitoriano Rubén Díaz de Corcuera recrea un paisajismo planetario mientras que en 'Zoospace 2.0', Jaime de los Ríos y Andy Koening -Arteklab- proponen un juego lúdico y malvado donde el cuerpo «puede hacer variar la composición» de la imagen, explica Soroa. Sin embargo, al final «nos damos cuenta de que somos el propio alimento del sistema, que convierte al sujeto en objeto», añade antes de recalcar que «vivimos en tiempos acelerados además de anómalos, con el éxodo de la vida física a la digital y donde quizás incluso estemos modificando lo que significa ser humano».
Precisamente esa disyuntiva sobre cuerpos, mentes e individuos centrará el primer debate el próximo 8 de abril en el mismo recinto y a partir de las 19.00 horas. El día 15 se abordarán las redes, los espacios colectivos y las complejidades emergentes. Una semana después la discusión ser acercará al arte y al post-humanismo, y el 29 se desarrollarán las conclusiones. El broche final llegará el 4 de junio con una fiesta de clausura con un músico que realizará una 'demo' y charlará sobre las ventajas e inconvenientes de la tecnología.