Los exfumadores piden que se cumpla la ley

Los exfumadores piden que se cumpla la ley

Los adictos al tabaco ganan terreno en lugares donde está prohibido el consumo; tres personas que lo han dejado exigen más controles

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Cada día resulta más frecuente ver fumadores que disfrutan de sus cigarrillos en estaciones de tren, zonas de juegos infantiles al aire libre, a la salida de los colegios, incluso a las puertas de los centros de salud. A partir de medianoche, muchos bares y pubs comienzan a llenarse de humo. A última hora, los restaurantes –eso sí, previa solicitud de permiso a los comensales más rezagados– también se suman a la vista gorda. El Gobierno vasco, según dijo hace dos días la consejera de Salud, Nekane Murga, salvo en la hostelería y en determinados casos, no tiene constancia de que esté sucediendo porque no ha recibido ni una sola denuncia al respecto. Pero ocurre.

«La ley no se cumple», corrobora la especialista María Luz Rodríguez, portavoz de la sociedad Osatzen, que reúne a los médicos de familia de Euskadi. «Todos los años hacemos una encuesta y el 62% de los entrevistados cree que no se está cumpliendo –avisa–. Es triste, pero sólo aprendemos a levantar el pie del acelerador cuando nos cae una multa por exceso de velocidad». Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemoró ayer, ELCORREOha reunido a tres exfumadores para que relaten su lucha contra el tabaquismo y su visión del cumplimiento de la norma.Estas son sus historias.

Garbiñe Aranburu Zumarraga, 49 años

«Me molesta queno se cumplan las normas»

«Todos fumaban en el hospital», recuerda Garbiñe Aranburu.
«Todos fumaban en el hospital», recuerda Garbiñe Aranburu. / E. C.

Comenzó a fumar «tarde», con 18 años, cuando muchas de sus amigas lo hacían ya desde la adolescencia. Los daños del tabaco sobre la salud ya se conocían hacía más de 30 años, pero el pitillo en la boca resultaba entonces «muy glamuroso», recuerda Garbiñe Aranburu, enfermera en el centro de salud de Tolosa. «Estuve seis años trabajando en el hospital de Zumarraga y allí todo el mundo fumaba. Eran otros tiempos».

Consumía un paquete al día, pero la decisión de ser madre pudo con su adicción y lo dejó para siempre el 12 de enero de 2007. Es difícil recordar el primer cigarrillo, pero la fecha del último no se olvida. «No me importa que se fume a mi lado, pero me desagrada el olor en la ropa, mucho más en el pelo», detalla Garbiñe. Le parece mal que no haya forma de que se cumpla la ley de adicciones. «Si pone prohibido fumar, me molesta que la gente no lo cumpla; no porque fume, sino porque me molesta que no se cumplan las normas». No sería partidaria de dar una vuelta de tuerca a la legislación –salvo para mejorar la protección de la salud infantil–; pero sí que se haga un esfuerzo por cumplir la actual.

Rafael Llavador Vitoria, 41 años

«Te haces daño tú y haces daño a la sociedad»

Rafael Llavador simula apagar su último cigarro.
Rafael Llavador simula apagar su último cigarro. / Blanca Saenz de Castillo

Rafael Llavador lleva más de dos meses sin probar un cigarrillo gracias a un programa de deshabituación que sigue en un centro de salud de Vitoria. No se planteó dejar de consumir medio paquete diario hasta que su médico se lo recetó para aliviar unos problemas digestivos. La terapia le ha permitido conocer nuevos argumentos, más allá de la salud propia, para abandonar el hábito.

«Siete litros de agua se contaminan con cada colilla, que suponen unas con otras el 35% de los residuos urbanos. ¿Ha oído usted hablar del humo de tercera mano?», pregunta a su interlocutor. «No son sólo los fumadores pasivos los perjudicados», se responde. «El humo del tabaco fumado en un coche, como el de una casa, se queda para siempre impregnado en la tapicería, las paredes, los muebles; y si compra usted ese vehículo o esa vivienda corre el riesgo de sufrir un cáncer». Sabe de qué habla, es ciencia.

Rafael defiende los derechos de los exfumadores tanto como los de los fumadores, pero apela a la responsabilidad social. «Es una cuestión de educación. No se trata de poner multas, sino de respeto». Lo tiene claro: «Mucha responsabilidad del incumplimiento de la ley es nuestra, de los propios ciudadanos, que ni llamamos la atención a quien fuma en un parque infantil, ni denunciamos a quien lo hace en un recinto público».

Eva Lamikiz Vitoria, 52 años

«Cuantos más controles, mejor; así ganaremos todos»

Eva Lamikiz dejó de fumar hace dos meses, después de dos intentos fallidos. «Esta es la definitiva», promete.
Eva Lamikiz dejó de fumar hace dos meses, después de dos intentos fallidos. «Esta es la definitiva», promete. / Blanca Saenz de Castillo

Cuenta Eva Lamikiz, y es cierto, que en su adolescencia, cuando comenzó a fumar, el hábito estaba tan normalizado que el médico de familia te atendía mientras apuraba un cigarrillo. La gente fumaba mientras compraba ropa en El Corte Inglés;se fumaba en clase en la Universidad, en el autobús, fumaba el frutero y fumaba todo hijo de vecino. Ella llegó a meterse un paquete al día y después de dos intentos fracasados acudió a Osakidetza para participar en un programa de deshabituación.

«Al principio es duro. Se trata de una adicción muy poderosa, dicen que mayor que la heroína. Pero ahora me fatigo menos, me siento mejor, mi piel está más hidratada. La gente dice que hasta me ve más guapa... ¡Ja, ja, ja!», ríe de satisfacción. Eva se lamenta de que el Servicio Vasco de Salud «no financie los tratamientos para abandonar el hábito, como hace con el alcohol o la heroína». También, del incumplimiento de la legislación. «Con prohibiciones no se gana nada, pero cuantos más controles haya, mejor. Así ganaremos todos».

Cataluña prohibirá fumar en coches y en paradas de transporte

El Gobierno catalán elaborará una nueva ley de adicciones que prohibirá fumar dentro de los vehículos privados, tanto si viajan niños como si no, y en las instalaciones deportivas y paradas de transporte público al aire libre. La medida de restringir aún más los espacios abiertos al tabaco, que podría entrar en vigor dentro de un año, obedece a la ruptura de la tendencia a la baja del hábito de fumar que venía registrándose en la comunidad desde 1990. En el caso de los coches, el Ejecutivo afirma que se trata también de una medida de seguridad vial para evitar las distracciones durante la manipulación del tabaco.