La patronal de los colegios concertados reitera que no tiene más dinero para los docentes

Mikel Ormazabal./
Mikel Ormazabal.

Kristau Eskola «trabaja» con «agentes sociales y educativos» para intentar llegar a un acuerdo ante la amenaza de una huelga indefinida en septiembre

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

La patronal mayoritaria del sector concertado de iniciativa social, Kristau Eskola, aseguró ayer que sigue «haciendo todo lo posible» -por medio de «gestiones multilaterales con los diversos agentes sociales y educativos»-, con el fin de «llegar a un acuerdo que dé una solución al conflicto cuanto antes» y «no afecte» al curso 2019-2020. De esa manera respondía al anuncio de nuevas movilizaciones de los sindicatos a partir de septiembre que podrían, incluso, convertirse en una huelga indefinida.

Los responsables del sector de iniciativa social reiteraron que los colegios concertados, «por sí solos», no tienen «capacidad de satisfacer las demandas sindicales de índole económico financiera» en caso de «no intervenir terceras partes», en clara referencia al Gobierno vasco, al que solicita un aumento de las subvenciones. Los sindicatos reclaman mejoras salariales, reducción de horas y cargas de trabajo, y la recolocación de los docentes que se queden sin trabajo por el cierre de aulas debido a la caída de la natalidad.

La patronal pidió una vez más a las centrales en lucha que «saquen el conflicto de las aulas» para «no seguir afectando negativamente al alumnado». En los dos últimos cursos se han registrado 27 jornadas de paro en un sector de iniciativa social en el que estudian cerca de 100.000 alumnos, la mayoría en centros de Kristau Eskola (90.000).

ELA, Steilas, LAB y CC OO mantendrán hoy una reunión para tratar de acordar las nuevas movilizaciones que llevarán a cabo a partir de septiembre. El sindicato UGT se desmarcó del resto y anunció que no iba a convocar más paros para explorar otras vías de negociación, a la vez que propuso la mediación de Trabajo. Sobre la mesa estará hoy la propuesta de iniciar el curso con un mes de huelga que pasaría a ser indefinida, aunque no tiene el respaldo de todas las centrales.