El Gobierno aprueba una reforma del sistema educativo que no verá la luz

La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá./EFE
La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá. / EFE

«Es un proyecto muy enriquecido por la comunidad educativa y muy respaldado», ha defendido la ministra de Educación y Formación Profesional

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes enviar al Congreso un proyecto de ley para la reforma del sistema educativo, que tiene como objetivos principales derogar la Lomce -la ley educativa del PP-, que considera lesiva y segregadora, y modernizar diferentes aspectos de la LOE, la ley elaborada en 2006 por el anterior Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

El Gabinete adoptó este acuerdo, y la ministra Isabel Celaá presentó minutos después las virtudes de la reforma en rueda de prensa, pese a saber que la norma no verá la luz porque, como anunció también Pedro Sánchez, las Cortes se disolverán el próximo 5 de marzo, por lo que ley educativa no podrá empezar a tramitarse. Ni siquiera dará tiempo a realizar el debate en el pleno para su toma en consideración por el Congreso.

 Celaá, preguntada por qué el Consejo de Ministros había aprobado un proyecto de ley ya sin recorrido alguno, indicó que lo habían hecho «por respeto» a todas las personas, organizaciones e instituciones que durante más de medio año habían trabajado en su elaboración. «Es un proyecto muy enriquecido por la comunidad educativa y muy respaldado», ha defendido la ministra.

El resultado de la inminente disolución de las Cortes y de las seguras dificultades para la conformación de un nuevo Gobierno es que la Lomce, la ley educativa que el PP aprobó en 2013 con sus únicos votos y el rechazo de toda la comunidad educativa, seguirá en vigor el próximo curso, con la excepción de las reválidas de final de ESO y Bachillerato, cuya puesta en marca está paralizada desde 2016 por decreto.

La reforma que no verá la luz retiraba a la Religión su valor para la nota media del curso, imponía como obligada la asignatura de Valores Cívicos, creaba un único título en ESO -incluidos los graduados en FP Básica- que permitía a todos optar por FP media o Bachillerato, planteaba la repetición como algo excepcional, y limitaba la extensión de la concertada.

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