Educación da libertad a los colegios vascos para fijar sus normas de uso de móviles

Menores se intercambian mensajes con el smartphone en un parque de Vitoria. /Iosu Onandia
Menores se intercambian mensajes con el smartphone en un parque de Vitoria. / Iosu Onandia

La mayoría de centros los prohíbe en Primaria, permite que lo lleven apagados y en la mochila en Secundaria, y los autoriza en Bachillerato

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

El Departamento de Educación permite a cada colegio regular el uso de móviles. No hay una norma común, como en Francia. En la enseñanza vasca se ha generalizado la medida de prohibirlo en Primaria (hasta 12 años), dejar que en Secundaria lo lleven en la mochila apagado y permitir su utilización en Bachillerato, además de emplearlo en cualquier etapa como herramienta de trabajo en clase. La situación en Euskadi no es una excepción, tampoco hay una legislación en el resto de comunidades.

La Asamblea Nacional francesa adoptó hace quince días una enmienda para prohibir en las aulas y el patio el uso de teléfonos móviles a partir del próximo curso escolar. La medida afecta a las etapas educativas que acogen alumnos hasta los 15 años y deja un margen a cada centro para regular la aplicación de la norma: dónde guardar los teléfonos (en un casillero o en la cartera) o cómo castigar a quienes desobedezcan. Permite excepciones para el uso pedagógico de los aparatos. Una situación muy similar a la de la red educativa vasca.

Las ikastolas y colegios se toman muy en serio la presencia de smartphones en el recinto escolar por el peligro que puede suponer un mal uso por parte de los chavales. Están obligados a elaborar un reglamento e informan a las familias en las reuniones y por medio de circulares. «En Primaria está prohibido traer al centro móviles –ni otros dispositivos electrónicos–, en Secundaria pueden tenerlos en la mochila apagados, y en Bachiller está autorizado su uso fuera de las sesiones lectivas». Es la normativa que rige en la Ikastola Lauro de Loiu y que se repite en la mayor parte de los centros de Euskadi.

Si un niño de Primaria necesita por un motivo justificado llevar el móvil al centro el control es estricto. «Lo tiene que dejar en Secretaría y lo recoge a la salida», explica la madre de un alumno de una escuela pública de Bilbao. «A los escolares de último ciclo de Primaria (de 10 a 12 años) se lo recoge el tutor y se lo devuelve al salir», detalla una docente del colegio Jesuitinas.

En Secundaria comienza a abrirse el abanico de posibilidades. «A partir de primer curso de ESO lo dejan en la taquilla y lo utilizan con permiso del profesor y como una herramienta de trabajo en el aula, grabaciones de audio, vídeo, fotos...», añade la portavoz de Jesuitinas. «El día anterior se avisa a los alumnos que pueden traerlos. Lo emplean solo dentro de clase, para algún proyecto educativo y bajo la supervisión del docente», coincide la maestra de un colegio concertado de Santurtzi.

Más estrictos

En el instituto Unamuno de Bilbao solo está prohibido los dos primeros cursos de Secundaria –pueden llevarlos apagados y en la mochila– y a partir de tercero está permitido. «No podemos ir en contra de la realidad. Los chavales a esa edad tienen móvil. Está en manos de todos. Lo que tenemos que hacer es enseñarles a hacer un uso responsable», explica del director de Unamuno, Iñaki Orbe.

En Bachillerato hay más manga ancha. La mayoría de centros autoriza a los alumnos de esta etapa, de entre 16 y 18 años, a llevarlos y conectarlos fuera de las horas de clase. «Tienen ya autonomía suficiente», argumentan los responsables de Lauro. Tanto en esta ikastola como en el instituto Unamuno el móvil se emplea como herramienta en el aula. «En clase de Educación Física de Bachillerato les hemos enseñado a utilizar 'app' deportivas, para hacer ejercicio, que les vendrá muy bien para el futuro», añaden en Lauro.

Hay centros que ponen mayores restricciones. El director del colegio Urkide de Vitoria, Aitor Pérez de San Román, explica que en el centro no se pueden utilizar los móviles. Los alumnos de más edad, desde tercero de Secundaria a Bachillerato, pueden llevarlos en la mochila apagados y usarlos cuando salen del recinto durante los descansos. Cuenta que se han prohibido porque son motivo de «distracción» continua. En el centro dan charlas a las familias en las que les recomiendan que lo más adecuado es que los chavales no tengan móvil antes de primer curso de ESO – de 12 a 13 años–, aunque lo mejor sería, dicen, esperar un par de años más.

En Carmelitas de Vitoria los alumnos tienen prohibido su uso sin condiciones. «Solo se autoriza para alguna actividad en el aula, pero como tenemos Ipad no es necesario», comenta la directora, Nieves Maya. En el colegio Vizcaya coinciden en que los alumnos «no lo necesitan para nada» dentro del recinto escolar. Esta prohibido y tampoco está permitido llevarlo en la mochila. «En caso de necesitar contactar con alguien por teléfono durante el horario escolar pueden utilizar uno del centro. Sólo en casos debidamente justificados lo pueden traer, pero lo entregan apagado a principio del día al tutor y lo recogen cuando se van a casa», detallan los responsables del centro.

Reduce la actividad física

La innovadora ley francesa prohíbe estos dispositivos en el patio con el argumento de que «puede resultar nefasto al reducir la actividad física y limitar las interacciones sociales entre los alumnos». La ikastola Begoñazpi de Bilbao ha pasado de autorizarlo durante años a prohibirlo este curso, en buena parte por esos efectos negativos en el recreo. «En un principio apostamos por permitirlo y educar a los alumnos en su uso. Pero el tiempo nos demostró que es complicado. Si es difícil controlarse para los adultos, ¡cómo no lo va a ser para los chavales!», señala Eider Aznar, responsable de Secundaria y Bachillerato.

La ikastola comprobó que «provocaba conflictos» por las redes sociales y porque «se pasaban los recreos mirando al móvil sin relacionarse, enganchados a juegos». «A los mayores de Bachillerato les ha costado pero les dijimos que debían ser un ejemplo para los pequeños», añade. Sí pueden tenerlo en la mochila porque los padres quieren contactar con sus hijos al salir de clase.

En Jesuitinas también han hecho la reflexión de qué hacer con los dispositivos en el recreo. «No se impide su uso pero les recomendamos que no lo utilicen en el patio para que puedan jugar y charlar cara a cara. Entendemos que el tiempo de ocio tienen que aprender a gestionarlo ellos».

La Inspección educativa vasca explica que los centros deben ajustarse al Decreto de Derechos y Deberes del alumno de 2008, en el que se recogen las conductas inadecuadas y faltas por el uso de los dispositivos. Esta norma autoriza al colegio a confiscar el móvil y avisar a los padres, que deben ir a recogerlo. «Ya no se dejan en secretaría, son tan caros, muchos de 700 y 800 euros, que no queremos asumir el riesgo. El tutor se lo lleva a casa», relata una profesora vizcaína. También hay colegios en los que se retiene el dispositivo durante dos, tres y hasta una semana como castigo. Esos 'decomisos' de móviles son motivo frecuente de conflictos con los padres.

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