Dimite el director de Emergencias por el plan que centraliza en Bilbao el control de todo el servicio

Txema Unanue, durante una comparecencia en una comisión del Parlamento vasco. /
Txema Unanue, durante una comparecencia en una comisión del Parlamento vasco.

Mientras la plantilla anuncia protestas, el Gobierno vasco asegura que es «un proyecto» y que«no está tomada ninguna decisión»

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

Nuevo conflicto en Osakidetza. Cuando aún está 'muy vivo' el de la supuesta filtración de exámenes en algunas especialidades médicas, tiene sobre la mesa la dimisión del director de Emergencias, Txema Unanue. ¿La razón? Su oposición al plan del Departamento vasco de Salud de concentrar en Bilbao, en el inmueble que comparten en Txurdinaga con Tráfico, los centros de coordinación de los tres territorios vascos. Esto significa que los encargados de movilizar a las ambulancias para toda Euskadi estarían en la capital vizcaína.

Diferentes empleados del servicio en Gipuzkoa han relatado a EL CORREO que el jueves tuvieron una reunión en su sede de San Sebastián, situada en Ondarreta,con el responsable territorial y con Txema Unanue. Explican que el director gerente les comunicó que había presentado la dimisión por estar en contra de la unificación. Los mismos medios aseguran que en el transcurso del encuentro, Unanue recibió una llamada de teléfono. «Salió a atenderla y cuando regresó nos comentó que la dirección de Osakidetza le había aceptado la renuncia». Un día antes, la jefa de Personal de la misma organización sanitaria, María Jesús Estefanía, remitió una carta a la plantilla para comunicarles que volvía a su puesto en el hospital de Cruces.

A lo largo de la mañana de ayer, el Gobierno vasco aseguró a través un portavoz autorizado que desconocía la dimisión. Horas más tarde, a través de una nota oficial, expresaba su «agradecimiento público a los servicios que durante estos últimos cinco años ha desempeñado en su cargo». Sin embargo, la consejería que lidera Jon Darpón eludió vincular el cese a petición propia con el proyecto de Emergencias. Es más, precisó que no tiene tomada «ninguna decisión por el momento» sobre el plan al que se oponen los trabajadores. «Se trata de un estudio de posibilidades enmarcado en el trabajo normal de planificación y búsqueda de eficiencia que todas las organizaciones de Osakidetza mantienen permanentemente abierto», añadió.

Aunque el comunicado pretende «tranquilizar a la plantilla y a la sociedad» porque «la atención se prestará normalmente con criterios de calidad y a partir del lunes la organización contará con un nuevo responsable», los más de cincuenta trabajadores afectados por la unificación «en estudio», residentes en Gipuzkoa y Álava, para nada están tranquilos. «Vamos a organizar protestas, vamos a movilizarnos», aseguró una representante de CC OO, el primer sindicato que alertó hace ya unos días de la existencia del plan para «desmantelar los centros coordinadores de Álava y de Gipuzkoa».

«Va a empeorar la atención»

La plantilla se opone a la centralización con dos argumentos. El primero tiene que ver con la calidad del servicio. Sostienen que atender desde Bizkaia llamadas de cualquier núcleo de población guipuzcoano o alavés «va a empeorar la atención». Desde la central USO explican que, «ante una emergencia, quien moviliza un recurso asistencial tiene que conocer perfectamente el territorio para saber cuál es el más cercano. Con trabajadores que viven en el lugar, es más fácil». También destacan el empeoramiento de las condiciones laborales de la plantilla, «obligada a trasladarse a Bilbao desde Vitoria y San Sebastián cuando hay jornadas laborales de hasta doce horas».

Por su parte, ESK resaltó que el edificio de Txurdinaga, donde se encuentran Emergencias de Osakidetza de Bizkaia y el punto de gestión del Tráfico de Euskadi, ofrece «unas pésimas condiciones ambientales, que hemos denunciado ante Salud laboral, la Inspección de Trabajo y el Ararteko. Y nos han dado la razón, pero la situación sigue siendo lamentable».

Para ELA, «la centralización» es un «ataque a los servicios públicos y a su calidad». Al igual que los otros sindicatos, censura la «falta de transparencia» de Osakidetza por no haber notificado «los detalles, circunstancias y motivos del plan que pretende poner en marcha».

Con estos mimbres, la reunión de primeros de noviembre la Mesa Sectorial de Sanidad –CC OO y ESK no tienen representación– se presenta complicada. El Sindicato de Enfermería ya ha anunciado que va a pedir explicaciones.