Vascos de altos vuelos

«Deberíamos aprender del sistema de oportunidades inglés»

Aitor Sánchez observa el espectacular puente colgante de Bristol./E. C.
Aitor Sánchez observa el espectacular puente colgante de Bristol. / E. C.
Aitor Sánchez. Ingeniero técnico industrial en Reino Unido

Bilbaíno de 28 años, vive en Bristol tras pasar por Cardiff. «Me pareció lo más similar a mi tierra»

LEIRE FERNÁNDEZ

Aitor Sánchez es ingeniero técnico industrial y bilbaíno hasta la médula, pero la falta de oportunidades y trabajos sin futuro le animaron a emigrar y en 2013. Con solo 23 años,aterrizó en Cardiff (Gales) «con una maleta, el portátil y unos ahorrillos». «Gracias a un interraíl por media Europa perdí el miedo a las barreras idiomáticas, pero elegí este destino porque me parecía que iba a ser lo más similar a Bilbao».

En UK empezó trabajando de camarero en eventos y posteriormente en una discoteca. «Una vez obtuve el 'Advanced' probé a conseguir unas becas del Gobierno vasco y lo que quizás fuera mi regreso a casa. Pero no salió, así que dejé la discoteca y me propuse buscar algo de lo mío en un plazo de dos meses. En tan solo siete días encontré trabajo como técnico de televisiones en Bristol, básicamente arreglando teles, donde aprendí una barbaridad. Las condiciones de trabajo eran malas. Duré 8 meses. Mi siguiente y actual empleo es ingeniero de taller y campo para VWR. Me dedico a arreglar, calibrar y hacer el mantenimiento de casi todo tipo de máquinas de laboratorio. Me encargo del taller 2 o 3 días a la semana y otros 2 o 3 trabajo en los laboratorios de los clientes. Esto me permite romper la rutina y moverme a diferentes hospitales, universidades o compañías privadas. Si el trabajo requiere quedarme la noche fuera, puedo buscar hoteles y quizás conocer una ciudad más. Por otra parte, el taller me permite seguir mejorando mis habilidades pues dispongo de muchas herramientas, muchas que ni siquiera conocía. Para mí, es casi como la juguetería, y como tenemos un abanico enorme de máquinas que arreglamos, nunca es lo mismo».

Mejores condiciones

Tras vivir un par de años en Cardiff decidió mudarse a Bristol. «El primer mes iba y volvía en tren desde Cardiff, pero me suponía estar más de 12 horas fuera de casa». La ciudad, de medio millón de habitantes, «no es la más bonita, pero tiene un montón de eventos, festivales y apoyo al comercio local. Me gusta pasear por sus calles y ver todos los grafitis, algunos de ellos de Banksy. Además de todo esto, hay conexiones Bristol-Bilbao todos los jueves y domingos», recalca Aitor. Eso sí, encontrar el lugar ideal para vivir no ha sido fácil. «Ahora vivo en una casa con mi pareja a las afueras de Bristol, donde los alquileres son un poco más baratos y las casas son de nueva construcción. Ambos tenemos coche, así que podemos movernos fácilmente. Se acabó el alquilar una habitación, compartir casa y vivir con gente que lo mismo no ha cogido un estropajo en la vida. Me he mudado seis veces ya».

Primeras medidas tras el Brexit

Hace unos días Theresa May indicó cuales van a ser las primeras medidas para los europeos residentes en Reino Unido. «Todo europeo tendrá que solicitar el 'status' de asentado, se distinguirá entre aquellos que lleven más de 5 años antes del 31 de diciembre de 2020 y los que no. Se dice que la solicitud costará 65 libras para los adultos por lo que piensan embolsarse 170 millones de libras. Personalmente, por un lado tengo la tranquilidad de que si quiero seguir aquí podré hacerlo sin problema, pero me enerva que el referéndum fuese una campaña masiva con poca información. De hecho la pregunta más buscada en Google después del mismo fue: 'What is Brexit?'. En general, la desanexión está presente, pero no nos quita el sueño», resume Aitor.

Sobre qué podrían aprender los vascos de los ingleses, este ingeniero hace referencia sobre todo a las condiciones laborales y el sistema de oportunidades. «En mi actual trabajo ni me pidieron mis títulos, ni mis notas, ni mis certificados de idiomas, sino que en un par de largas entrevistas tuvieron claro que era buen candidato. En Bilbao, para un puesto de prácticas, me hicieron un examen de tres horas con distintas pruebas y ni siquiera una charla tipo entrevista. También hay muchas oportunidades académicas, las universidades son más caras, pero conceden préstamos fácilmente, tienes un seguimiento más personalizado, en definitiva, es una gran formación».

En cuanto a si se plantea volver, Aitor no lo tiene claro. «Parece fácil la pregunta, pero no lo es. Tengo un trabajo que me encanta y las condiciones son muy buenas. El sentimiento de mi tierra siempre estará ahí. La decisión de mi pareja y mía es quedarnos aquí por ahora, cuando toque tomar la siguiente decisión y mover ficha, tendremos que sentarnos y valorar todas las opciones porque ella es 'granaína' y yo 'bilbotarra'. Se valoraría un terreno neutral. Luego nos preguntarán a ver si hemos salido de la película o de la serie...», ironiza.

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