El posible pacto entre el fiscal y los acusados del 'caso De Miguel' pone en aprietos a Egibar

El presidente del GBB, Joseba Egibar, abraza a De Miguel cuando compareció en la Cámara. /Igor Aizpuru
El presidente del GBB, Joseba Egibar, abraza a De Miguel cuando compareció en la Cámara. / Igor Aizpuru

El líder del PNV guipuzcoano ha defendido la inocencia de los imputados, que ahora negocian declararse culpables

OLATZ BARRIUSO

El inesperado giro de los acontecimientos en el juicio del 'caso De Miguel', ocho años largos después de que estallara el escándalo, ha confirmado la reciente estrategia de Sabin Etxea de poner distancia y evitar criticar a los jueces o hacer valoraciones de calado político hasta que no concluya un proceso que ha sido y sigue siendo un dolor de cabeza para los jeltzales. Con la salvedad del presidente del GBB, Joseba Egibar, que hasta hace bien poco -la última vez, en enero de este año, coincidiendo con el arranque de la vista-, ha defendido públicamente la «inocencia» de los ex altos cargos del PNV alavés que se sientan en el banquillo acusados de participar en una presunta trama corrupta, la mayor que se ha investigado en Euskadi por volumen del sumario, de cobro de comisiones ilegales.

La confirmación, como adelantó EL CORREO, de que las defensas de 'Txitxo' de Miguel y otros acusados negocian un trato con la Fiscalía para que sus clientes se declaren culpables de parte de los delitos a cambio de una rebaja en las penas dejaría en evidencia, de confirmarse, el discurso que ha mantenido Egibar a lo largo de los años. Problemas para el burukide, que hace ocho meses se preguntó «quién levanta ocho años de incriminación pública aunque sean inocentes, que lo creo». Ya había puesto la mano en el fuego por los imputados tras abrirse en el Parlamento vasco una comisión de investigación sobre el caso, al que el PNV, entonces presidido por Iñigo Urkullu, sí reaccionó con contundencia al exigir a los imputados que entregaran el carné por encima de la presunción de inocencia. Lo hicieron finalmente, aunque opusieron resistencia, y fue precisamente el burukide guipuzcoano quien convenció a De Miguel, Telleria y el resto, todos ellos cercanos al sector soberanista, a que renunciaran a su militancia.

«De forma ejemplar»

De ahí que el PNV se agarre ahora a que ya «en su día hicimos lo que teníamos que hacer, y lo hicimos de forma ejemplar». Así se refirieron ayer fuentes oficiales del EBB al aplazamiento del juicio, y se limitaron a confiar en que «la Justicia siga su camino». Los jeltzales son conscientes de que el caso no ha mermado, hasta ahora, sus expectativas electorales, y por eso evitan desde hace tiempo, al menos en la línea oficial, los aspavientos. Ayer, los dirigentes del PNV que hablaron -el portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, y el líder del ABB, José Antonio Suso- hicieron un esfuerzo por distanciarse de las negociaciones entre el Ministerio Público y las defensas. Tanto que el burukide alavés llegó a poner en duda la «verosimilitud» de las conversaciones poco antes de que se confirmara el aplazamiento. Por lo demás, ambos tiraron de argumentario para recordar que el PNV no está acusado de nada. «A muchos les gustaría que nos hubieran pillado en medio, pero no», recalcó Esteban, que avisó de que si se demuestran responsabilidades «a nivel particular» habrá quien pretenda «mezclar» a los condenados, si los hubiere, con la sigla.

En privado, los jeltzales se preparan para una ofensiva de la oposición y atribuyen el incipiente pacto a la mutua conveniencia de las partes. De la Fiscalía porque, creen, ha sufrido un ataque de «vértigo» ante la posibilidad de que las elevadas peticiones de pena -54 años para 'Txitxo'- se quedaran en condenas menores o solo de inhabilitación. En la misma clave leen las sentencias del 'caso Margüello' o 'Hiriko'. En el caso de los acusados, para evitar el quebranto económico de un juicio aún más largo y una posible pena de cárcel.