«En la sociedad vasca ha habido víctimas, pero también asesinos y cómplices»

«En la sociedad vasca ha habido víctimas, pero también asesinos y cómplices»
Rafa Gutiérrez.

El Centro por los damnificados del terrorismo de Vitoria inauguró ayer los actos que acoge Euskadi con motivo del Día de la Memoria

LORENA GIL

El Centro por las Víctimas del Terrorismo de Vitoria fue el encargado de inaugurar este viernes al mediodía los actos institucionales que cada año se celebran como motivo del Día de la Memoria. Lo hizo en un acto propio en la Subdelegación del Gobierno de Álava en el que las únicas voces que se han escuchado han sido las de sus protagonistas: las víctimas. Pese a que esta efeméride se celebra cada 10 de noviembre, el centro que dirige Florencio Domínguez ha preferido realizar su homenaje la víspera. De esta forma evitan coincidir con el evento que este sábado, y con el mismo motivo, organizará el Ejecutivo vasco en San Sebastián.

El Día de la Memoria nació en 2010, cuando ETA aún no había anunciado su cese, con el objetivo de recordar a las víctimas del terrorismo. En su segunda edición el Ejecutivo de Patxi López decidió incluir a aquellas personas que sufrieron abusos policiales. Todos los partidos, salvo PP y UPyD, aplaudieron ese cambio. Desde entonces, la cita ha estado marcada por la división política. El Centro Memorial acudió a los homenajes que en años anteriores organizó el Gobierno vasco en la sede del Instituto Gogora, si bien en esta ocasión ha optado por tener una convocatoria propia. Dado que el edificio en el que se ubicará el centro para el recuerdo de las víctimas aún no está terminado –las previsiones más optimistas sitúan su inauguración en el segundo semestre del próximo año–, el acto ha tenido lugar en la Subdelegación del Gobierno en Álava, donde por el momento y con carácter provisional están instaladas las oficinas del Memorial.

En la lista de invitados figuraban las principales instituciones vascas. Desde el Gobierno, hasta el Parlamento, pasando por las Juntas Generales y Eudel. También todos los partidos políticos y personalidades de diferentes ámbitos, tanto económico como judicial, policial y asociativo. El lehendakari, Iñigo Urkullu, así como el portavoz del Ejecutivo, Josu Erkoreka, y las consejeras de Seguridad y Justicia, Estefanía Beltrán de Heredia y María Jesús San José, respectivamente, excusaron su ausencia por problemas de agenda. El Parlamento acogió desde primera hora de la mañana el pleno de control al Gobierno. Sí han estado en el homenaje del Memorial el secretario de Convivencia y Derechos Humanos, Jonan Fernández, y la directora del Instituto Gogora, Aintzane Ezenarro.

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Han acudido representantes de todos los partidos, salvo de EH Bildu, que también estaba invitado. Por parte del PNV se sumaron al homenaje cargos institucionales como el diputado general de Álava, Ramiro González; el presidente de las Juntas de Álava, Pedro Elosegui, y el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran. Por parte del PSE ha asistido José Antonio Pastor, así como diferentes concejales y junteros. Mientras que el PP ha enviado a su 'número dos', Amaya Fernández, y a Iñaki Oyarzábal, entre otros. Por parte de Elkarrekin Podemos ha asistido Pili Zabala, que también ha estado presente en condición de víctima, como hermana de Joxi Zabala, asesinado por los GAL.

El eje vertebrador del acto han sido las víctimas. El Memorial ha invitado a todas las asociaciones y fundaciones de damnificados por el terrorismo, como también a víctimas a nivel individual. Han estado presentes, entre otras, la AVT, Covite, la Fundación Buesa, Zaitu, el colectivo de ertzainas Aserfavite y la asociación de La Rioja.

El Memorial ha huido de discursos políticos. Ni siquiera el de su director, Florencio Domínguez. En su lugar, el evento ha incluido la lectura de varios testimonios de víctimas del terrorismo y de personas que han estado muy próximas a ellas. Las intervenciones han estado conducidas por Marta Buesa, hija del exdirigente del PSE asesinado por ETA Fernando Buesa y actual asesora de la Delegación del Gobierno en Euskadi, cuyo máximo representante, Jesús Loza, también ha estado presente. «La memoria nunca es un objetivo logrado», ha remarcado Buesa. «En la sociedad vasca ha habido víctimas, pero también asesinos y cómplices. Hubo resistentes que se enfrentaron al terror», ha proseguido. La hija del exdirigente socialista asesinado ha defendido la memoria de las víctimas «como el mayor elemento deslegitimador ético, social y político del terrorismo». «No puede quedar ninguna justificación retrospectiva de ETA ni de ningún otro grupo. Debemos pensar en todos, en el presente, pero también en el porvenir y la memoria ayudará a desarrollar una sana convivencia entre todos», ha apostillado.

La parte más emotiva ha corrrespondido precisamente a las víctimas. Han tomado la palabra Maite Araluce, hija de José María Araluce, presidente de la Diputación de Gipuzkoa asesinado por ETA en 1976 y máxima representante de la AVT; Iñaki Arana, hijo de Liborio Arana, asesinado por terroristas de extrema derecha en el atentado contra el bar Aldana de Alonsotegi –una persona del Memorial ha dado lectura en su nombre de su testimonio–; Mari Carmen Hernández, viuda de Jesús Mari Pedrosa, concejal del PP asesinado por ETA; Gloria Vázquez, edil socialista en Zarautz que sabe lo que es vivir con escolta por la amenaza de ETA; José Alfonso Romero, guardia civil destinado en Gipuzkoa en los años duros del terrorismo; así como Lucía Cristóbal, exmiembro de Gesto por la Paz. «Hay que mirar a las víctimas a los ojos decirlas, estamos con vosotras. Nuestra voz debe ser la de los ausentes», ha dedicado Cristóbal. Todos ellos compartieron un pequeño fragmento de sus respectivos relatos personales que se recogen en el libro 'Memorias del Terrorismo en España', impulsado por el Centro Memorial.

Durante el homenaje se ha dado lectura -este papel ha correspondido a Begoña Elorza, madre de Jorge Díez, escolta asesinado junto a Fernando Buesa- a varios poemas escritos por Víctor Urrutia, cuando se cumple un año de su fallecimiento. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología y alto cargo del Gobierno de Patxi López, defendió la libertad de expresión y supo de primera mano lo que era sufrir la amenaza de ETA.

Al término del acto, que ha durado alrededor de una hora, el equipo del Memorial ha invitado a las víctimas que así lo deseen a realizar un breve recorrido por el edificio, aún vacío a la espera de que tanto el proyecto museístico como el archivo tomen forma.

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