EH Bildu valora la «rectificación» del Ejecutivo, mientras que Podemos y PP mantienen sus críticas

La Mesa del Parlamento Vasco se ha reunido este martes en Vitoria./Efe
La Mesa del Parlamento Vasco se ha reunido este martes en Vitoria. / Efe

Los tres proyectos de ley se votarán en el pleno del día 14 sin opción a que los grupos planteen enmiendas

Koldo Domínguez
KOLDO DOMÍNGUEZ

Mañana frenética en el Parlamento vasco, donde todos los grupos han comparecido de urgencia para valorar la decisión del Gobierno vasco de retirar su proyecto de ley de medidas presupuestarias urgentes y reformularlo en tres iniciativas individuales. Mientras PNV y PSE han defendido la actitud del Ejecutivo, calificándola de «responsable» y negando que se trate de una «rectificación», la oposición ha mantenido su tono crítico y ha arremetido contra el Gabinete Urkullu por su «irresponsabilidad, soberbia, chapuza e imposición» a la hora de tramitar una ley –que ahora ya son tres–.

A día de hoy, la única certeza es que los tres nuevos proyectos normativos serán debatidos por separado en el pleno previsto el jueves de la semana próxima. Serán los tres primeros puntos del orden del día y no habrá opción a enmiendas. Los grupos deberán votar 'sí', 'no' o abstenerse a las leyes tal cual están redactadas. PNV y PSE necesitan como mínimo la abstención de dos parlamentarios de los otros grupos para aprobar cada propuesta.

El sentido del voto de EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP es aún una incógnita. Ninguno de los tres ha querido posicionarse públicamente y han optado por esconder sus cartas para darse tiempo y calibrar cómo evoluciona esta polémica, convertida en el epicentro de la política vasca en este arranque de año.

Si se tienen en cuenta los posicionamientos políticos previos, las tres nuevas leyes saldrán aprobadas el jueves gracias a la fórmula de 'geometría variable' acuñada por el presidente Zapatero. Es decir, el PP podría apoyar la subida de los conciertos educativos; EH Bildu la de la RGI; y la mayoría la de los salarios de los funcionarios. Eso es lo que dice la teoría en función de la expresado cada grupo hasta hora. Porque esta mañana ninguno de los tres partidos se ha posicionado, y tanto Elkarrekin Podemos como el PP han mantenido sus críticas al Gobierno vasco.

Las palabras de la portavoz de EH Bildu, Maddalen Iriarte, han dejado entrever, sin embargo, cierto cambio de talante. En todo momento ha evitado apuntarse la decisión del Ejecutivo como una victoria de su grupo –que en repetidas ocasiones había reclamado a Urkullu una rectificación–, y en varias ocasiones la ha valorado: «Es un paso de la imposición a la política», «aún hay carencias pero es un cambio de rumbo», «esperamos que el PNV empiece ahora a hacer política»... «Se ha demostrado que había otra forma de hacer las cosas», ha asegurado.

Iriarte no ha desvelado el sentido del voto de su grupo en las tres leyes pero sí ha asegurado que tendrá una «postura constructiva y responsable». Hasta ahora, el argumento para no apoyar la propuesta anterior del Gobierno eran las «formas» empleadas. Con su decisión de 'trocear' la ley, el Ejecutivo elimina parcialmente ese obstáculo –se mantiene la lectura única– y allana el camino para que la coalición abertzale apoye incluso las tres nuevas leyes.

No obstante, internamente deberá analizar hasta qué punto puede apoyar, por ejemplo, una subida de la RGI del 3,5% (4,5% para los complementos de pensiones), cuando hace dos meses no aceptó firmar un acuerdo presupuestario aduciendo que la propuesta del Ejecutivo de incrementarla un 7% no era suficiente.

Negociación estéril

Lander Martínez, por su parte, ha calificado de «artimaña y estrategia» el movimiento del Gobierno vasco y ha dejado en el aire la postura de Elkarrekin Podemos, que hasta ahora ha sido el grupo que más reticencias ha mostrado a apoyar a Urkullu. «Analizaremos lo que han presentado. ¿Es suficiente? A día de hoy, es sólo un paso a medias», ha asegurado.

El PP, por su parte, ha insistido en que el Gobierno vasco continúa sin querer negociar con la oposición y que con el movimiento de hoy «sólo busca» acercarse a EH Bildu «para salvar sus acuerdos» en materia de reforma estatutaria y RGI. «Vemos que quiere a EH Bildu como socio. Es un mal camino. Es irresponsable y es un juego al que no vamos a entrar. Que empiece a rectificar o mal va a acabar la legislatura», ha advertido el parlamentario Antón Damborenea.

Si desde la oposición las intervenciones han sido más o menos críticas, desde los grupos que sustentan al Gobierno sólo se han escuchado elogios al Ejecutivo y llamadas a la «responsabilidad» del resto de partidos. La jeltzale Josune Gorospe ha afirmado que Urkullu ha tomado la «decisión correcta» para evitar que la oposición «bloqueara» las medidas propuestas «enzarzándose en un debate estéril». «Les pedimos que actúen con la misma responsabilidad. Las tres nuevas leyes tienen el mismo contenido, exacto, a la propuesta inicial. Se quejaban de las formas, pues ahí están las tres leyes separadas», ha argumentado.

José Antonio Pastor, por su parte, ha reclamado a EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP que «dejen de enredarse con excusas» y que «no se escondan» en argumentos técnicos. «Ahora cada cual deberá retratarse en el pleno del día 14», ha advertido el portavoz del PSE, quien ha augurado que en esa sesión habrá «votos cruzados» y apoyos variables a cada punto.