La Senda del oso en el otoño asturiano

Entrada a la senda del oso./
Entrada a la senda del oso.

Las osas Paca y Moli viven y se esconden en un gran terreno vallado cerca de Proaza. Un antiguo ferrocarril minero se ha convertido en una vía verde que permite recorrer Santo Adriano, Proaza, Teverga y Quirós

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

Tras la Ruta del Cares la Senda del Oso es la más frecuentada de Asturias. La palabra oso es un imán para los visitantes de todas las edades que se dan cita en un recorrido por un entorno verde, típicamente asturiano de montes y valles, prados, bosques y ríos. Además en estas fechas comienza a vestirse con los colores del otoño

La ruta aprovecha la antigua vía de ferrocarril que transportaba carbón de las explotaciones de Proaza y Teverga hasta Trubia, en desuso desde 1964 tras la caída del precio del mineral que obligó a cerrar las minas.

Ahora es una senda peatonal de baja dificultad, reducida pendiente y buena señalización con paneles informativos. Atraviesa cuatro concejos: Quirós, Santo Adriano, Proaza y Teverga que forman la comarca conocida como los Valles del Oso. Salvaje, una zona de valles y montañas cubierta de bosques y uno de los últimos refugios de oso pardo cantábrico.

Tiene un recorrido total de 59,1 km repartidos en dos tramos: Tuñón-Cueva Huerta (29,8 km) y Tuñón-Ricabo (29,3 km). En bicicleta es pan comido; a pie cuesta ocho horas de marcha a buen paso. Con bici o con botas nos exigirá un fin de semana de esfuerzo por un paisaje siempre verde donde no faltan las vacas, omnipresentes.

El cercado de las osas

Ambos tramos comienzan en el área de descanso de Tuñón, una pequeña localidad rural, con sus hórreos y en la que podemos visitar la iglesia románica de Santo Adriano. Es una antigua abadía benedictina fundada por el rey Alfonso III y su esposa Jimena en el año 891 y advocada a los santos mártires Adriano y su esposa Natalia.

La senda sigue la margen del río Trubia hasta el área recreativa de Buyera, con bar-restaurante y un enorme aparcamiento a rebosar los fines de semana.

1. Embalse Valdemurrio. 2. Ciclistas en la plaza de Proaza. 3. Hoces de Valdemurio.

Allí está el acceso al cercado que cierra cuatro hectáreas de monte y refugio de las osas Paca y Tola, huérfanas tras la muerte de su madre por unos furtivos, que vivían en semilibertad. El pasado 18 de enero Tola murió de vieja. Tenía 29 años. Dejó nuevamente huérfana a Paca, también anciana, que ha tenido más fortuna. Desde el mes de junio le hace compañía la osa Molina 'Moli', 5 años, que fue hallada malherida cerca del puerto de Leitariegos.

Para muchos niños y mayores el cercado osero es el único aliciente de la Senda del Oso. Se acercan a la zona a observar a los animales y luego se vuelven al coche.

Lo intentan generalmente sin suerte. Las osas son imprevisibles y caprichosas, capaces de estar todo el día sin moverse de su cubil o salir, pegar unas carreritas, darse un chapuzón o subirse a un árbol. Por descontado que es imposible darles de comer.

Las momias de Teverga

Superado el refugio osero el camino pasa por Proaza, la capital. Merece la pena desviarse de la ruta y visitar el pueblo donde destaca la torre defensiva de Proaza, siglos XIII y XIV. El casco urbano es abigarrado con hórreos y cuadras intercalados entre buenas casas con balconadas de madera y algún palacio. Tres sidrerías alrededor de la plaza central y algún hotel completan el paisaje urbano.

Pasamos por el desfiladero de Peñas Juntas que hace honor a su nombre antes de llegar a Caranga de Abajo, donde se bifurcan los dos tramos. Vamos por el ramal de la derecha. De salida nos sorprende la minúscula ermita de San Mamés a orillas del río Quirós.

Sigue el espectacular desfiladero de Valdecerezales, trufado de túneles, alguno de 300 metros, cascadas y miradores, ideal para las fotografías. A pie o en coche seguimos el curso del río oculto entre una espesura de fresnos, avellanos, mimbres, alisos y sauces.

Ya en campo abierto está Entrago con un área recreativa. Cerca hay una gasolinera donde venden pan. Y finalmente entramos en San Martín de Teverga, donde termina nuestro recorrido. Los ciclistas llegan a Cueva Huerta, punto final de la ruta.

Datos prácticos

Cómo llegar:
De Oviedo A-63 Grado-La Espina salida a Trubia. Luego AS-228 Trubia-Puerto de Ventana, hasta Tuñón y Proaza
Información:
Oficina turismo Proaza. Abre todo el año. Teléfono: 985963060
Alquiler de bicicletas:
TeverAstur. Entrago. Teléfono: 985764623 | La cabaña del Oso Pardo. Proaza. Teléfono: 985761102
Actividades:
DeporAventura SL Villanueva | Teléfono: 666557630. Centro BTT Valles del Oso. Tuñón. Teléfono: 659209383

San Martín de Teverga

San Martín de Teverga está integrado el Parque Natural de los Ubiñas. Asienta su casco urbano entre prados bajo los paredones de Peña Sobia. Buenas casas con balconadas, algunas provienen de los buenos tiempos de las minas, otras lucen la palmera de los indianos, y muchos hórreos.

Obligatorio acercarse hasta la Iglesia Colegiata de San Pedro en La Plaza. Edificio románico del siglo XI que conserva una parte prerrománica. Si coincide el horario visitarla. En su interior destacan la escultura del Cristo crucificado, románica del siglo XIII en madera policromada y las momias.

1. Ermita de San Mamés 2. Hórreo camino puente San Lorenzo. 3. Calle de la localidad de Barzana.

Se conocen como las Momias de Teverga y pertenecen a Pedro de Miranda abad de la colegiata desde 1690 al 1720 y después obispo de Toledo y a su padre el marqués de Valdecarzana.

Valdemurio y Bárzana

El segundo tramo de la Senda llega hasta Ricabo, pero los caminantes, ciclistas y automovilistas lo terminan en Bárzana, la capital de Quirós.

La carretera se encañona en las imposibles hoces de Valdemurio antes de llegar al embalse del mismo nombre. Fue cerrado en 1967 poco después del cierre de las minas. Sombreado por las paredes calizas de Peña Sobia y con las orillas arboladas parece un lago natural.

En el área recreativa hay un aparcamiento de grava y un edificio con forma de piragua rodeado de avellanos, fresnos y alisos. Tiene un restaurante de comida rápida y en él está instalada la oficina de ocio activo de la empresa Deporventura, que alquila piraguas para navegar las aguas del embalse. También alquilan bicicletas. Los más activos pueden optar por un sendero señalizado que permite darle la vuelta al embalse.

De nuevo en la carretera, un ramal (izquierda) sube a Bemiego, donde además de hórreos bien conservados se mantiene en pie un tejo milenario.

Más adelante, en Arrojo, está la iglesia de San Pedro, románico del siglo XI con pinturas murales del siglo XVI en su interior. Representan a Adán y Eva desnudos delante del árbol del bien y del mal.

En La Fábrica se encuentra el Museo Etnográfico de Quirós y Comarca. Ocupa el solar donde estuvieron hasta 1908 los altos hornos que fundían el hierro de las minas de Barzana. Interesante a pesar del edificio, feo, con aspecto de barracón.

Entre castaños, avellanos y robles llegamos a Barzana. Casco urbano estirado a lo largo de la carretera que sube a La Cobertoria. Buenas casas mineras y alguna de indiano. Balconadas, hórreos y restaurantes entre ellos el conocido Casa Jamallo. Alrededor, prados en cuesta donde pacen vacas, la riqueza del valle tras el cierre de las minas. Más arriba los hayedos son un indicador de la alta montaña.

Si hemos realizado los recorridos en coche no tendremos dificultad para retornar a Proaza o Tuñón. En bicicleta tampoco hay mayor problema. Los andarines deben preguntar en la Oficina de Información de Proaza por el modo de volver a sus coches.

 

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