Los tiempos están cambiando

Robert Redford se retira y desde ahora se premiará con un Oscar a la mejor película 'popular'

El actor estadounidense Robert Redford./FILIPPO MONTEFORTE (AFP)
El actor estadounidense Robert Redford. / FILIPPO MONTEFORTE (AFP)
Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

El anuncio de la retirada como actor de Robert Redford es un síntoma más del cambio total al que se ve abocado el mundo del cine. Porque en los viejos tiempos las estrellas de Hollywood no se jubilaban de forma explícita. Más bien su nombre se difuminaba en la memoria sin perder un brillo de cuyo mantenimiento se encargaba la reposición de sus películas. Véase el caso de Greta Garbo, jubilada sin publicidad con solo 36 años, pero con una imagen para la posteridad tan joven como enigmática. Además, en la edad de oro ninguna estrella aludía a la decrepitud física como causa de un final publicitado.

Gloria Swanson nos legó aquella famosa frase cuando en el guion de 'Sunset Boulevard' se narraba el declive de una diva del cine mudo: «Yo soy grande, son las películas las que se volvieron pequeñas». Quizás también el cine en los tiempos de Robert Redford se ha ido haciendo cada vez más pequeño, ante el avance de los nuevos formatos, de las series y de Netflix. Pero el caso es que el actor solo ha dicho que se jubila porque lleva ya 60 años haciendo lo mismo. Una opinión respetable que no compartiría la niña prodigio Shirley Temple, cuyo cambio físico en la edad adulta la obligó a retirarse a los 22 años.

Hace bien poco otro mito del cine, Daniel Day-Lewis, anunció su retirada con tan solo 60 años. Quizás se debió a ese mismo hastío de Hollywood al que también aludió Greta Garbo antes de renunciar a la fama o antes de cambiar la celebridad por una evidente agorafobia. Quizás retirarse en Hollywood sin mucho ruido y a una edad respetable sea hoy lo más consecuente. Porque de un lado la fama y el dinero están ahora mucho más en las redes sociales y en el brillo de las Kardashian que en la calidad interpretativa o en la excelencia del método Stanislavski. Encima, las audiencias televisivas han impuesto en los Oscar con una nueva categoría a la mejor película 'popular' la equiparación en el reconocimiento académico de la calidad o la singularidad interpretativa con el presupuesto multimillonario de los 'blockbusters' o con su resultado en la taquilla. Demasiadas novedades y demasiados imponderables. Ya lo decía Bob Dylan en su canción: los tiempos están cambiando.

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