El frenazo del lehendakari

Aintzane Ezenarro, Maite Alonso y Jonan Fernández, el pasado octubre en la presentación de la unidad didáctica. /Mónica Rivero
Aintzane Ezenarro, Maite Alonso y Jonan Fernández, el pasado octubre en la presentación de la unidad didáctica. / Mónica Rivero
Tonia Etxarri
TONIA ETXARRI

Marcha atrás. Revisión y vuelta a empezar. El programa educativo de la discordia sobre la historia del terrorismo de ETA no será impartido en los centros escolares, de momento. Por falta de consenso. El plan inicial del Gobierno vasco para contar qué fue y qué hizo la banda durante más de cincuenta años ha recibido tal avalancha de críticas que el equipo del lehendakari Urkullu ha decidido echar el freno.

La noticia la conoció ayer EL CORREO, el mismo día en que se cumplían 24 años del asesinato del popular Gregorio Ordóñez. La decisión supone una corrección en toda regla. Para no dar otro paso en falso. Para intentar aplacar las críticas de quienes consideran un error y un horror que se extienda una manta de sufrimiento generalizado bajo la que se diluyan los 855 asesinatos de ETA. En realidad, el PNV se había quedado solo con este plan educativo. Ni sus socios en el Gobierno, los socialistas vascos, compartían su criterio. Porque 'Herenegun!' (que así se llama el programa) no reflejaba que durante demasiados años, más en democracia que en el franquismo, unos mataban y otros morían. Que no hubo bandos. Y que ETA quiso hacer una limpieza ideológica. Pero el enfoque institucional resultó ser de parte.

En sus documentos y vídeos no aparecían los colectivos de víctimas como tales. Ni los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, perseguidos con especial saña por la banda. Ni los empresarios, tan extorsionados, amenazados, secuestrados y maltratados por los terroristas. En consecuencia, las críticas llegaron como un vendaval. El PP pidió su retirada. Muchos colectivos de víctimas. No todos. Cierto. Pero bastaba que tan solo uno considerase que el relato tenía un enfoque sesgado para que el lehendakari se lo pensara dos veces. Aunque su máximo responsable, Jonan Fernández, no comprendiera el enojo de los afectados. Pero las quejas no pararon.

Han pasado tres meses de aquella catarsis. Y el programa, de momento, se frena. Los vídeos de la discordia en los que aparece la violencia de ETA mezclada con las torturas, la guerra sucia, la represión franquista al euskera y la ilegalización de Herri Batasuna, entre otras cosas, serán revisados. ¿O anulados? Jonan Fernández lo explicará hoy.

Covite, que presentó aportaciones en forma de enmienda a la totalidad, aguarda con expectación. Después de la reunión del Consejo Vasco de participación, sabrá si el plan vuelve a situarse en el punto de partida. Quizás ahora el Gobierno vasco se avenga a tener en cuenta el material didáctico del Centro Memorial de Víctimas que dirige Florencio Domínguez. Lleva en marcha hace meses. En él se distinguen cuatro tipos de terrorismo: ETA, extrema izquierda, extrema derecha y yihadista. Y sostiene que ETA no fue una consecuencia inevitable de la existencia de la dictadura franquista.

El lehendakari está comprometido con la deslegitimacion del terrorismo, pero la izquierda abertzale sigue negando la mayor en la Ponencia de Memoria y Convivencia. Ése es el ambiente. Pero no se pueden contar las atrocidades de ETA desde la equidistancia. Su violencia merece un tratamiento específico. Si se difumina en el sufrimiento colectivo, se excusa su existencia. Y no tienen justificación alguna quienes persiguieron a los que pensaban diferente.

Reparar la equidistancia. Desechar la teoría de la existencia de dos bandos. Rigor. Deslegitimar la historia del terrorismo. Ésa es la asignatura pendiente de este relato. Aunque no esté muy claro que deba ser el Gobierno vasco quien se encargue de tan ambiciosa tarea.

 

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