Dragones

Los espacios protegidos no lo están frente a la amenaza del plástico; tampoco lo estamos las personas

Greenpeace protesta contra los plásticos en un escenario de 'Juego de Tronos'./EFE
Greenpeace protesta contra los plásticos en un escenario de 'Juego de Tronos'. / EFE
Maria Maizkurrena
MARIA MAIZKURRENA

Frente al islote mágico de San Juan de Gaztelugatxe ha aparecido un dragón que escupe plástico. No ha aparecido por arte de magia: hicieron falta doce personas para poner en pie sus cuatro metros de altura. En la Edad Media los dragones aparecían en los capiteles y sitios así, esculpidos, pintados, siempre muy diabólicos. Malos bichos esos dragones medievales, no como los dragones chinos, que eran divinidades o casi, seres mitológicos relacionados con el cielo y las aguas. El dragón que mira hacia el islote de Gaztelugatxe es rojo como las llamas del infierno y representante por transposición simbólica de las empresas que fabrican y reparten plástico a mansalva derivando al consumidor la responsabilidad de disponer de él tras su uso. En el mejor de los casos van a parar a los contenedores de reciclado y a los vertederos. Esta última opción ya no es muy buena, pero la primera no es suficiente. Las hay peores, claro.

Gaztelugatxe es sólo una parte de Rocadragón: la fortaleza de Juegos de Tronos se compuso también con imágenes del Flysch de Zumaia. El año pasado se hizo viral un vídeo que el surfista Oier Bartolomé subió a la red. En él se veía ese paraje natural extraordinario cubierto de una extraordinaria (o quizás no) capa de residuos plásticos. El Geoparque que gestiona el espacio difundió un mensaje diciendo que la situación no era nueva. Los espacios protegidos no lo están frente a la amenaza del plástico; tampoco lo estamos las personas, que somos a la vez una especie exitosa y autoamenazada. Cuando voy a pasear por la playa de Algorta después de un temporal tengo que ir sorteando las botellas de detergente, las bolsas vacías y cosas innombrable de formas diversas, si es que conservan alguna forma.

Lo cierto es que el consumidor no tiene demasiadas opciones, pero mucha gente no se toma en serio el problema, tal vez desconocen que lo sea. Según Greenpeace la industria se queda con los beneficios pero rehúye las responsabilidades y los gobiernos no hacen su trabajo, que es protegernos a todos. Los datos son espeluznantes como el dragón rojo: año 2015, 160 millones de toneladas de plástico más en el planeta en forma de envases desechables y desechados.

El dragón escupe-plástico es una criatura desmesurada y monstruosa, pero su origen es humano, como el de casi todos los grandes monstruos que nos amenazan. Los dragones que escupen fuego sobre los bosques tienen brazos en vez de fauces y el arcaico, mezquino dragón del machismo de siempre ha encontrado un aliento de vida en las redes sociales, llamando al rencor y despertando el espíritu de revancha con la voz de partidos nuevos que representan viejos prejuicios y viejas ideologías. Si el machismo, el racismo y la xenofobia se usan como aglutinantes, acabaremos por envenenarnos con esas ideas igual que con las porquerías que tiramos al mar.