Bizkaia, sobre ruedas

La espectacular etapa de la Vuelta a España traslada la imagen del territorio a 188 países y refuerza su atractivo ante el Tour de Francia

La Vuelta ha pasado por Bilbao. /Borja Agudo
La Vuelta ha pasado por Bilbao. / Borja Agudo
EL CORREO

La etapa de la Vuelta a España que recorrió ayer Bizkaia confirmó el enorme interés que el ciclismo suscita en Euskadi, donde cuenta con una afición tan numerosa como fiel que ha traspasado la pasión por las dos ruedas de generación en generación. Las miles de personas que siguieron en directo la prueba vibraron con un privilegiado espectáculo al aire libre, que se extendió durante 157 kilómetros entre el Puerto Deportivo de Getxo y la cima del monte Oiz, en la que estaba instalada la meta. No es ocioso recordar que la presencia de la Vuelta en las carreteras vascas es, aparte de un premio a la afición, un signo de saludable normalidad. De la misma normalidad que ha supuesto la desaparición del terrorismo que durante décadas ha socavado la libertad y la convivencia. Porque ha sido la amenaza de ETA la que durante 33 años ha dejado a Euskadi fuera de los libros de ruta de la Vuelta, pese a su histórica tradición ciclista. Regresó a ellos en 2011 con el impulso del Gobierno de Patxi López. Desde entonces ha repetido en otras cuatro ocasiones. Resulta reconfortante que en este tiempo hayan sido superados los recelos iniciales que suscitó en el nacionalismo más identitario la inclusión del País Vasco en una competición que lleva en su nombre oficial el de España. La presencia de la Vuelta entre nosotros no solo se ha hecho habitual y es acogida con naturalidad: se ha convertido en un objetivo buscado por las instituciones como plataforma de proyección exterior. La etapa de ayer permitió mostrar a 188 países algunos de los atractivos que han convertido a Bizkaia en un foco de creciente atracción turística. Pocos eventos cuentan con una capacidad semejante para servir de ventana abierta al mundo. De ahí la apuesta de la Diputación por que la Vuelta diera un paso más que en ediciones anteriores e incluyera este año una jornada con un recorrido íntegro en nuestro territorio, que combinara la belleza paisajística de sus montes y costa con un desafío deportivo de altura como la espectacular ascensión al Oiz. La imagen que Bizkaia y Euskadi ofrecieron ayer al mundo constituyen el mejor aval para tener éxito en la próxima meta: albergar una etapa del Tour de Francia.

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