El Karakorum más allá de Nirmal Purja

Tres alpinistas en la cima del Broad Peak./ EXP. KARI KOBLER
Tres alpinistas en la cima del Broad Peak. / EXP. KARI KOBLER

La temporada de ochomiles pakistaníes llega a su fin con la confirmación de la 'himalayización' de sus ochomiles y con actividades puntuales de mérito como la nueva ruta de Urubko al G-II

Fernando J. Pérez
FERNANDO J. PÉREZBILBAO

El euro es el euro. Con los ochomiles 'comerciales' del Nepal a punto de la saturación, era cuestión de tiempo que las empresas fijasen su objetivo en Pakistán. Excepto el K2, son montañas no excesivamente técnicas, bastante 'nobles' en cuanto a riesgos objetivos si la meteorología respeta y, sobre todo, se suben en verano, lo que permite a las agencias ampliar su negocio, tanto en el tiempo como en las personas. Por si fuera poco, el 'ejemplo' de Nirmal Purja y su ascensión en un mes a los cinco ochomiles pakistaníes, además de suponer la mejor campaña imaginable de publicidad para su empresa, es un peligroso precedente que puede llevar a algún descerebrado o, lo que es peor, a las comerciales a intentar emularle.

Todo este despliegue de sherpas, cuerdas fijas, oxígeno y porteadores de altura, acompañado de una meteorología bastante benevolente, ha supuesto una de la temporadas más fructíferas de la historia en los ochomiles de Pakistán. A falta de datos oficiales, las cifras recogidas por informadores como el estadounidense Alain Arnette o el español Carlos Garranzo arrojan casi un centenar de cumbres en los cinco ochomiles. Se lleva la palma el Broad Peak con una cuarentena de cumbres y donde, por ejemplo, la agencia del suizo Kari Kobler, una de las más veteranas y contrastadas del himalayismo comercial situaba a casi una veintena de personas, entre clientes, sherpas y guías.

Le sigue en el ranking nada menos que el K2, que con 30 ascensiones convierte este 2019 en uno de los años más fructíferos de su historia, eso sí, la mayoría con oxígeno. La cifra podría haber sido de récord si las comerciales no hubiesen desmantelado tan rápidamente el campo base después del masivo ataque a cumbre -más de 100 personas- a mediados de julio abortado porque no lograron pasar del Cuello de Botella. Los más pacientes tuvieron su recompensa una semana después, cuando Nirmal Purja y su equipo equiparon ese tramo del Cuello de Botella y abrieron de par en par las puertas hacia la cumbre.

La que se quedó con las ganas fue la andaluza Lina Quesada, que acumula en su palmarés cinco ochomiles. Al conocer que la ruta hacia la cima había sido abierta por Nimal, la sevillana cambió de planes cuando había anunciado ya su vuelta a España. Pero el 23 de julio, cuando subían hacia el campo 1, les avisaron que las agencias, incluida la suya, estaban desmantelando el campo base. No tuvo más remedio que darse la vuelta en medio de un cabreo tremendo.

Ese centenar largo de cumbres se completan con 8 en el Gasherbrum I, 12 en el Gasherbrum II y 14 en el Nanga Parbat. Varias de ellas a cargo de alpinistas que están a punto de terminar los 14 ochomiles, como el coreano Kim Hong-bin, que sumo el 13º en el Gasherbrum I, o el turco Tunç Fındık que logró su 12º ochomil también en el G-I.

Denis Urubko, camino del G-II, alñ fondo a la derecha.
Denis Urubko, camino del G-II, alñ fondo a la derecha. / COLECCIÓN DENIS URUBKO

Pero no solo de ochomiles vive el hombre. Como viene sucediendo en los últimos años en el Himalaya, las mejores actividades de la temporada se han producido en montañas por debajo de la mágica cifra.

El primero en abrir fuego fue un tal Simon Messner. ¿Les suena el apellido verdad? Efectivamente, se trata del hijo de Reinhold Messner, que a sus 29 años ha decidido dar el salto a las grandes cordilleras tras abrir numerosas vías en los Alpes. Simon logró a principios de temporada la primera ascensión al Toshe III, un pico virgen de 6.200 metros cerca del Nanga Parbat, lograda por cierto en estilo alpino y en solitario (de casta le viene al galgo). Fue solo un aperitivo del que iba a ser su objetivo principal, la Torre Muztagh, un impresionante monolito de roca y nieve que asciende hasta los 7.276 metros en mitad del Karakorum, sin que a día de hoy haya noticias sobre su actividad en esa montaña.

Pero la actividad probablemente más destacada del verano la hayan protagonizado los japoneses Kenro Nakajima y Kazuya Hiraide que abrieron en el Rakaposhi (7.788 m.), una de las cimas más emblemáticas y bellas de Pakistán, una nueva ruta en la cara Sur. La pareja nipona conforman una de las cordadas mas destacadas del alpinismo actual. El año pasado recibieron el Piolet d'Or por su ascensión de la cara noreste del Shispare (7.611 m.), también en el Karakorum y sin duda la actividad en el Rakaposhi les volverá a valer otra candidatura a los premios más reputados del alpinismo mundial.

Otra primera absoluta fue la que realizaron los italianos Cala Cimenti y Francesco Cassardo en el Gasherbrum VII (6.955 m.), que incluyó además la primera bajada integral con esquís de la montaña. Aunque la hazaña a punto estuvo de acabar en tragedia, ya que Cassardo sufrió un grave accidente en el descenso, del que pudo ser rescatado en helicóptero.

Nueva ruta de Urubko en el Gasherbrum II

Pero todas estas actividades han quedado sin duda empequeñecidas por Denis Urubko. El alpinista kazajo lo ha vuelto a hacer. Esta vez el escenario ha sido el Gasherbrum I (8.034 m.)I, donde ha abierto una nueva ruta, en solitario, en estilo alpino y non stop. A falta de que explique los detalles de su ascensión (la vía asciende paralela a la izquierda de la ruta normal y afronta la pirámide cimera por su arista , Urubko (46 años), partió este miércoles del campo I y tras 48 horas de tenso silencio, los compañeros que le esperaban en ese C-I daban la noticia, El alpinista estaba de vuelta sano y salvo y con la cima en su mochila.

Con el G-II Urubko suma su vigesimotercer ochomil -para aclimatar, lo subió hace un par de semanas por la ruta normal-, camino de su confesado objetivo de batir el récord que ostenta Juanito Oiarzabal de alpinista occidental con más ochomiles: 26. Al margen de su gesta en el G-II, el kazajo ya había sido protagonista esta temporada en el Karakorum al haber realizado nada menos que tres rescates en las últimas semanas.

Esta apertura en el Gasherbrum II no hace más que confirmar al alpinista kazajo como el mejor himalayista de la actualidad y uno de los más grandes de todos los tiempos. Entre sus 23 ochomiles, por supuesto todos sin oxígeno, hay cinco aperturas y 2 invernales, además de la primera travesía al Kangchenjunga. Sin olvidar, por supuesto, su valía humana, reflejada en su permanente disposición a ayudar, lo que le ha llevado a participar en algunos de los rescates más destacados del ohomilismo en los últimos tiempos, como el de Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna (2008) o el de Elizabeth Revol y Tomek Mackiewicz en el Nanga Parbat en pleno invierno el año pasado.