https://static.elcorreo.com/www/menu/img/jantour-desktop.png

Torrelavega, menú de encrucijada

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción./LUIS PALOMEQUE
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. / LUIS PALOMEQUE

Lechazo de Castilla y hojaldres locales alimentan un paseo por una ciudad marcada por el peso de la industria

Elena Sierra
ELENA SIERRA

El calendario gastronómico de Torrelavega y alrededores es sorprendente por variadito. Noviembre es el mes del potaje, la caza y el estofado, por supuesto. La magosta, o la fiesta de la castaña y el fuego, es protagonista del otoño también. Al comienzo del verano, no se extrañen si alguno de sus barrios se descuelga celebrando una antigua costumbre, la del matacío, con el despiece del cerdo para la elaboración de cocido montañés y una barbacoa popular. No faltará tampoco alguna feria o jornada del pulpo, probablemente durante la primavera. Y ahora, ahora es el turno del lechazo de Castilla y el hojaldre de Torrelavega, una cita que cumple ya 19 años y en la que participan nueve restaurantes de la capital de Besaya. Hasta el domingo hay tiempo de acercarse (esta localidad industrial cántabra está a solo hora y veinte de Bilbao y un poco menos de dos horas de Vitoria).

Del lechazo poco más se puede decir, su nombre y apellidos son suficientes; del hojaldre, para quien no lo sepa, que es seña de identidad de esta ciudad y que se produce en formatos distintos (tartas, milhojas, almendradas, lacitos). El más famoso es ‘la polka’, una base hojaldrada cubierta de glasa real, o lo que es lo mismo, un merengue sólido con una proporción muy alta de azúcar, que ha terminado convirtiéndose en el dulce típico de Torrelavega. Se puede encontrar en cualquiera de las confiterías, pero al parecer el inventor fue Ángel Blanco, el fundador en 1898 de la Bombonería Confitería Blanco (en la Calle Consolación 11). Otro establecimiento de referencia, y no hay pocos, es Santos (que está abierto desde 1953 en la misma calle, en el número 28).

Paseo por La Viesca

Dulce o salado, de mar o de montaña. La oferta es muy amplia y esa mezcla de ingredientes es el mejor testimonio de que esta ciudad -cuyo nombre responde a la torre que construyó Garcilaso de la Vega I, adelantado mayor de Castilla, en medio de la campa- ha sido siempre un lugar de paso, muy bien comunicado, al que han llegado y del que han salido muchas cosas y muchas historias. A poca distancia del mar, y a poca de la montaña, en el camino que unía el interior con la costa; industrial y rodeada de vegas y campos en los que pasta aún el ganado. Su pasado hace que jamás vaya a ser considerada una localidad bonita, ya que el patrimonio está casi escondido entre los bloques de viviendas y obliga a pasear a conciencia en busca de las piezas dispersas.

Dónde comer

Lucio
En los dos pisos de este tradicional asador se puede comer de raciones o a la carta, mientras que el menú es variado y apañado. Estos días de jornadas del lechazo y del hojaldre podemos degustar mollejas con setas o encebolladas, caldereta, lechazo al horno con patatitas y de postre, tartas de hojaldre típicas de la región. Dónde: Calle Goya, 2. Teléfono 942807096.
El Rincón de la Coral
Mariscadas variaditas para dos personas por 70 euros. Aquí hasta el lechazo se acompaña de ingredientes marineros. Entre la oferta de estos días, mollejas con almejas, por ejemplo. Más de la tierruca, la pata rellena de boletus. Y por supuesto el más clásico lechazo al horno de leña. Otras joyas de la casa: costillas a la parrilla y chuletas. Dónde: Joaquín Hoyos, 10. Teléfono 942882598.
Central
Vidrieras de colores y grandes cristaleras, detalles modernistas en las puertas y las molduras, un ambiente entrañable, en este café de toda la vida. Una barra variada y clásica para desayunos ajustados de precio y buenas meriendas, incluidos el chocolate con churros por 4 euros. Buen ambiente. Dónde Consolación, 15. Chocolate con churros 4 €. Teléfono 942881194.
La Casona de Don Blas
Restaurante especializado en cocina de Cantabria y, claro, en carne a la parrilla. El menú de chuletón para dos sale por 60 euros, con ensalada de jamón, chuleta de 1 kilo, postre y vino. Por 14 euros por persona tienen el menú parrillada, con chorizo criollo, morcilla, secreto, costilla, patatas y pimientos de Padrón. Dónde Camino Real, 34 (Cartes). Teléfono 942 534 246.

La Barquera o La Viesca, que así se llama el parque, está conectado con Covadonga por dos pasarelas situadas a unos 300 metros una de otra. Una de ellas es temblerosa, colgante, estrecha, y su origen es muy viejo, pues era la que utilizaban los trabajadores que se dirigían a las minas de zinc, uno de los yacimientos más importantes de Europa, explotado durante casi 150 años.

Esta pasarela construida hace más de 80 años por la Real Compañía Asturiana de Minas le da al conjunto un aire como de parque de aventura. Influye también que, junto a la zona preparada para picnics y los riachuelos que van nutriendo el río, exista también el zanjón, un lago artificial que alimenta el agua del subsuelo y que recuerda que esto fue explotación minera a cielo abierto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos