Los chocolates vitorianos desaparecidos

Cartel de velas y chocolates Quintín Ruiz de Gauna, principios s. XX. /Bibliotecas de París
Cartel de velas y chocolates Quintín Ruiz de Gauna, principios s. XX. / Bibliotecas de París

Hueto, Ezquerra, Gauna… recordamos algunas de las marcas chocolateras más famosas de la historia de Álava

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Si son ustedes de los que creen que cualquier tiempo pasado fue mejor, incluso en el plano gastronómico, cojan pañuelos porque viendo las siguientes imágenes van a derramar lágrimas de nostalgia dulcera. Les traigo hoy testimonio de tres antiguas marcas de chocolate de Vitoria, tristemente desaparecidas pero seguramente registradas en la memoria del paladar alavés. Recordarán sin duda la confitería Hueto de la calle Postas, cerrada hace poco más de una década y que con sus 180 años de historia era el comercio vitoriano más antiguo. Seis generaciones de la familia Hueto se dedicaron a endulzar los estómagos desde que allá por 1826, Hermegildo Hueto recibiera del ayuntamiento su confirmación como maestro confitero, cerero y chocolatero.

Antiguamente los oficios de la cerería y la confitería estaban íntimamente relacionados, ya que el mismo artesano solía ser especialista en usar tanto la cera como la miel de abeja. Primero junto al Portalón y después en el número 4 de la calle , los Hueto se especializaron en dulces finos como yemas, mermeladas, caramelos, rosquillas o sus famosos alfonsinos, pero también se convirtieron en maestros del chocolate.

Molde de chocolates Hueto, Vitoria, años 50.
Molde de chocolates Hueto, Vitoria, años 50. / Todocolección

La misma tradición artesana que encarnó Hermenegildo Hueto, la del chocolatero-cerero, fue el buque insignia de otro reconocida marca vitoriana: Chocolates Quintín Ruiz de Gauna. Establecida en 1840 y honrosa superviviente de los embates modernos hasta 1978, esta casa llegó a la excelencia tanto en el negocio de las velas (con una patente de 1898 para un cirio especial que duraba más y no derramaba cera) como en el de las tabletas. En 1884 el señor Quintín anunciaba sus chocolates en prensa con «envíos a todas partes» e «importantes descuentos al comercio, comunidades religiosas, colegios y seminarios».

El paquete de 400 gramos costaba de 1 a 3 pesetas, dependiendo de la calidad. Con puntos de venta en toda España, Ruiz de Gauna llegó a imprimir su cartelería promocional y envoltorios en Francia. La fábrica de Ruiz de Gauna estuvo en la esquina entre Manuel Iradier y Fueros, y después de Quintín estuvo al frente de ella su hijo Moisés (desde 1924) y más tarde sus nietos, a partir de 1946.

Publicidad de Chocolates Ezquerra, 1958.
Publicidad de Chocolates Ezquerra, 1958. / Gorrilurdinak

Contemporáneos y competidores fueron los chocolates Ezquerra, una marca muy popular desde los años 20 hasta los 80 gracias a su calidad y a sus ingeniosas campañas de publicidad. Su lema: «la calidad suiza en el chocolate español». Recordarán los lectores su logotipo en forma de gallo, los cromos o la vajilla que regalaban a cambio de envoltorios. Con plantaciones y factoría de cacao en Guinea Ecuatorial, Ezquerra supo diversificar su producto ofreciendo distintas variedades y formatos como familiar popular, extra, puro, con leche, leche y avellanas, con pasas, Berna, La Pandilla o El Lorito.

Muestra de su empuje e innovación empresarial es que Ezquerra sacó en los años 50 un cacao soluble con azúcar avainillado llamado Cao Póo, que más tarde pasó a fabricar bajo la marca Spar Cao de los supermercado Spar. Pioneros de la marca blanca con sello de calidad.