Australia estudia acoger a la joven saudí que huyó de su familia

La joven saudí Rahaf Mohamed al-Qunun, en el aeropuerto de Bangkok el pasado lunes. /Afp
La joven saudí Rahaf Mohamed al-Qunun, en el aeropuerto de Bangkok el pasado lunes. / Afp

Acnur ha pedido a las autoridades del país que le concedan la condición de refugiada tras denunciar abusos y amenazas de muerte por su rechazo al islam y a un matrimonio concertado

Ivia Ugalde
IVIA UGALDE

La joven saudí Rahaf Mohamed al-Qunun, retenida el fin de semana en el aeropuerto de Bangkok cuando pretendía huir de su familia, está más cerca de lograr su deseado asilo político en Australia. Las autoridades del país han confirmado este miércoles que estudian su caso tras recibir una petición del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) paraque la acoja como refugiada después de que denunciara haber sido víctima de abusos y de amenazas de muerte de sus parientes por abjurar del islam y negarse a un matrimonio de conveniencia.

«Acnur ha remitido el caso de Rahaf Mohamed al-Qunun a Australia para su estudio como reasentamiento de refugiada», ha explicado en un mensaje de correo electrónico el Departamento de Seguridad Nacional del país. Asimismo, el Gobierno ha señalado que estudiará el caso «en el modo habitual», como ha hecho con «todas las derivaciones de Acnur», sin querer dar más detalles sobre sus planes.

La ministra de Exteriores australiana, Marise Payne, ha anunciado que mañana viajará a Tailandia, en cuya capital –Bangkok– se encuentra Al-Qunun bajo protección de Acnur desde el pasado lunes. En cualquier caso, Payne ha citado como motivos oficiales la firma de un memorándum de cooperación digital y la reclamación de la liberación del futbolista bahreiní Hakeem Alaraibi, al tiempo que ha confirmado una reunión con su homólogo, Don Pramudwinai.

Al-Qunun llegó a Bangkok el pasado sábado y, en un primer momento, las autoridades tailandesas le denegaron la entrada. A partir de ese momento, la joven comenzó a publicar mensajes en Twitter desde la zona de tránsito del aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok en los que denunciaba que había «escapado» a Kuwait y que si le obligaban a volver a Arabia Saudí su vida correría peligro. En cuestión de horas, ganó decenas de miles de seguidores y surgió una campaña de apoyo con el respaldo de activistas de todo el mundo.

Como resultado de la presión internacioanal, en 36 horas las autoridades de Tailandia decidieron revocar su decisión de deportar a la joven en un avión para que regresara con su familia y le permitieron entrar en el país. De ese modo, ha podido iniciar a través de Acnur el proceso para solicitar asilo en un tercer país. Inicialmente, la joven indicó que su propósito era ser acogida en Australia, si bien ayer publicó en Twitter su deseo de recibir tal condición por Canadá.

El caso de al-Qunun ha atraído la atención internacional por las estrictas normas sociales que imperan en Arabia Saudí, incluido el requerimiento de que las mujeres tengan que tener permiso de un familiar hombre para poder viajar, una premisa que las organizaciones de derechos humanos denuncian que condena al colectivo femenino a ser prisioneras de sus familias cuando sufren abusos.

Asimismo, el caso llega en un momento en el que las autoridades saudíes afrontan críticas a nivel mundial por el asesinato el pasado octubre del periodista saudí Jamal Khashoggi, crítico con el príncipe heredero, Mohamed bin Salman. El crimen suscitó un profundo malestar por producirse además en el interior del Consulado en Estambul, a lo que se suman las graves consecuencias y efectos colaterales de la participación de Riad en la guerra de Yemen.

 

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