Tiffany se muda a la vuelta de la esquina

Imagen de la sede de Tiffany en Nueva York. /Archivo
Imagen de la sede de Tiffany en Nueva York. / Archivo

Las joyas han rodado 50 metros por las aceras de Manhattan para llegar al que será su nuevo enclave durante los dos próximos años, cuando finalice la reforma del emblemático edificio de 10 plantas de la firma de joyería

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

Mudarse puede ser una de las situaciones más estresantes. Y por esa complicada situación acaban de pasar los propietarios de Tiffany & Co. La firma de joyería más famosa del mundo ha tenido que meter todas las pertenencias de su sede de la Quinta Avenida de Nueva York en 'cajas' para llevarlas a un establecimiento situado a la vuelta de la esquina. Se trata del antiguo buque insignia de Nike, donde se alojarán los dos años que tienen previsto que dure la reforma de su emblemático edificio de 10 plantas.

El pasado domingo, en secreto y bajo un despliegue de película, los fondos de la casa recorrieron 50 metros acordonados por 30 guardias y agentes de la policía de la ciudad de Nueva York, que crearon un segundo cordón de seguridad. Todos ellos vigilados por 300 cámaras de seguridad. La operación, que empezó tras el cierre de la tienda en la jornada dominical y se prolongó 18 horas, permitió abrir las puertas de la nueva sede el mismo lunes.

Una mudanza exprés que comenzó a planearse en agosto de 2018 para desplazar 114.179 joyas y piedras preciosas. Entre las piezas trasladadas figuran anillos de diamantes de 4.000 dólares (casi 3.600 euros), collares de diamantes de 165.000 (148.000 euros) y hasta un anillo de compromiso de más de 10 quilates que pesa menos que una bala y está valorado en dos millones y medio de dólares (2.240.000 euros)

La empresa, vendida recientemente por 14.700 millones de euros al gigante del lujo francés LVHM -Moët Hennessy Louis Vuitton-, permitió seguir la operación de cerca a un reportero del periódico The New York Times, que contó como las joyas se metían en una especie de armarios con ruedas del tono azul distintivo de la empresa. Antes de su cierre con candados, se revisaba cada uno hasta en dos ocasiones para después sellarlos con plástico retráctil.

A los empleados seleccionados, de los 14.000 con los que cuenta la empresa alrededor del mundo, se les exigió absoluto silencio, teniendo prohibida cualquier publicación en redes sociales, lo que fue comprobado por los responsables de seguridad para evitar fugas de información que pusiesen en peligro el operativo.

Tiffany prestó a Lady Gaga su pieza más importante, un diamante de 128,54 quilates y valor incalculable, para acudir a la gala de los Oscar.
Tiffany prestó a Lady Gaga su pieza más importante, un diamante de 128,54 quilates y valor incalculable, para acudir a la gala de los Oscar. / Archivo

Se trata de la segunda mudanza que afronta Tiffany, fundada en 1837 por Charles Lewis Tiffany. En la primera, cuando llegó de la calle 38 a su actual sede de la Quinta Avenida, en 1940, desaparecieron «tres tazas baratas y dos vasos», según contó Joseph Purtell en su libro de 1971 'The Tiffany touch'. En esta ocasión, para evitar la pérdida de la pieza más importante, un diamante de 128,54 quilates y valor incalculable emblema de la firma, se ocultó en un lugar secreto. Fue el mismo que prestaron el año pasado a Lady Gaga para acudir a la gala de los Oscar, en la que se hizo con el galardon a la Mejor Canción Original por 'Shallow', banda sonora de la película 'Ha nacido una estrella'.

Así que hasta finales de 2021 quien quiera emular el 'Desayuno con diamantes' de Audrey Hepburn frente al escaparate de una de las tiendas más populares tendrá que hacerlo a tan solo 50 metros, en la calle 57. Aunque, por si alguien no se entera, en la sede original, en el 772 de la Quinta Avenida, han colocado un cartel recordando que el nuevo enclave está a «88 pasos», dicen, exactos.