Iker Jiménez: «Soy más miedoso ahora que de niño»

Empresa. El presentador de 'Cuarto Milenio' organiza ahora con Pangea viajes basados en el misterio. /R. C.
Empresa. El presentador de 'Cuarto Milenio' organiza ahora con Pangea viajes basados en el misterio. / R. C.

Iker Jiménez confiesa que en el amor «nunca me han gustado las mujeres misteriosas, ahí prefiero la transparencia»

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

«Qué miedo saber tanto!», proclamaba antaño a través de las ondas el veterano Hilario López Millán. La frase le viene al pelo a Iker Jiménez. Quizás por lo mucho que le ha sido revelado (o sencillamente porque es padre de una chiquilla de siete años), el presentador de 'Cuarto Milenio' asegura: «Soy más miedoso ahora que de niño». Y a pesar de ello, no para de meterse en líos... Junto con su mujer, Carmen Porter, y la tienda de viajes Pangea, el periodista vitoriano acaba de lanzarse a un proyecto titulado 'Los viajes de La Nave del Misterio'. Su idea es organizar escapadas a los lugares más misteriosos o terroríficos del planeta, teniendo como guías a los propios reporteros de su programa televisivo.

A la mayoría, el turismo de misterio nos remite a enclaves como Transilvania. Pero Jiménez lo desmiente. Para poner a cualquiera los pelos de punta él no necesita viajar a la tierra de Drácula, le basta con quedarse en casa. «El pueblo maldito de Ochate y su leyenda negra de las epidemias es para mí uno de los lugares más inquietantes del mundo y está en el Condado de Treviño, a solo 15 kilómetros de donde nací», puntualiza. En su opinión, España no ha sabido explotar suficientemente el escalofrío... «La ruta más exitosa de Londres es la de Jack el Destripador. Sin embargo, aquí tenemos a la vampira de Barcelona, que es mucho más potente y terrorífica que él, y apenas la recuerda nadie».

Para este divulgador de lo sobrenatural, el misterio se ha convertido en una segunda piel, en una forma de vida. En un viaje reciente a la Ribeira Sacra les preguntó a los lugareños cómo es que no tenían una ruta específicamente dedicada a las tétricas andanzas de Manuel (nacido Manuela) Blanco Romasanta, conocido como 'El hombre lobo de Allariz', modista y vendedor ambulante pero, sobre todo, asesino en serie que cometió abundantes crímenes por aquellos bosques. «No sabemos vendernos», insiste Iker. Y rememora el enclave más misterioso y alucinante que dice haber visto en su vida, «la auténtica cueva de Altamira», y sus viajes por Las Hurdes, «tierra preñada de casos sobrenaturales, leyendas que aún perviven y curanderos que todavía sanan los huesos con cánticos».

Jiménez recalca que a él solo le interesa el miedo «del que se puede aprender algo». Confiesa que todavía no es capaz de ver solo 'El Exorcista' y asegura que no pretende aterrorizar a nadie. «Miedo debería dar el Telediario, no mi programa», bromea. Se recuerda a sí mismo como un niño muy poco miedoso, que jugaba al fútbol, deporte que sigue practicando a sus 46 años. Un niño que a los 11 resultó abducido por los ovnis... «He visto dos», afirma sin sombra de duda. Su primera vez fue en 1997, en la localidad cántabra de Garabandal, donde a Iker y a otros cuatro periodistas se les apareció, según narra él, «una nave roja, como un 'clamoxyl' gigante, del tamaño de un camión, aterrizado, iluminado… Pocas veces he sentido un terror tan grande en mi vida». Lo malo es que el 'clamoxyl' se disolvió sin dejar rastro.

Acorazado

Este hombre lleva décadas lidiando con la incredulidad ajena y ha aprendido, como él dice, a acorazarse. «Podría dar charlas en la universidad de blindaje positivo, de cómo el que resiste gana y cómo no te pueden hacer mella. También podría impartir un cursillo contra los vampiros psíquicos que siempre están cerca de nosotros». Por vampiro psíquico entiende él «al típico familiar o amigo que no para de recordarte lo poco que vales». No es el caso de su familia. Hijo de un galerista de arte especializado en pintura flamenca, Iker considera que ese entorno «tan poco convencional» hizo que aquel niño, hijo solo, no se sintiera jamás menospreciado o frenado en su entusiasmo.

Unido desde hace 21 años a la periodista Carmen Porter, con quien comparte trabajo y aficiones, Jiménez admite que son una pareja «de estar las 24 horas juntos», lo cual resta bastante misterio al asunto... «Pero es que yo en el amor nunca he buscado el misterio, sino la transparencia. Las mujeres misteriosas nunca me han interesado», matiza. En casa de los Jiménez Porter no hay fantasmas, «por desgracia». A cambio han montado un «pequeño zoo» con una gata montesa y dos gatos. «Y está nuestra pequeña Alma, que es mi maestra en todo. Porque no hay mayor misterio –concluye el periodista– que el de ser padre».