Rementeria: «¡Cómo voy a sentir pena con 25 junteros! La mayoría absoluta la veía casi imposible»

Unai Rementeria, euforico con la ikurriña en la comparecencia ante la los medios./Ignacio Pérez
Unai Rementeria, euforico con la ikurriña en la comparecencia ante la los medios. / Ignacio Pérez

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

«Hemos subido 40.000 votos. Estoy que no me lo creo». Unai Rementeria transmitía una alegría contenida. «25 junteros, con la dificultad de cuatro circunscripciones, cuando teníamos 23 hace cuatro años y 22 hace ocho años, es un gran resultado», analizó entre fuertes abrazos a los diputados forales y colaboradores. «Todos los partidos bajan salvo el PSE», remarcó sin querer desvelar si mantendrá la actual alianza con los socialistas. «A partir de mañana habrá tiempo».

Se sinceró al ser preguntado si la vio cerca en algún momento. «Los sondeos son eso, sondeos. 24 me parecían muchos, 25 también, en el escrutinio no hemos llegado a los 26. Yo la mayoría absoluta la veía casi imposible». Desde horas antes, cuando comenzó a despejarse el escrutinio, se respiraba en Sabin Etxea una felicidad incompleta. Comparecieron primero la ya eurodiputada Izaskun Bilbao y el presidente del EBB, Andoni Ortuzar. No faltaron abrazos emocionados, silbidos victoriosos a la entrada de los líderes y pulgares en alto, pero habría sido otra historia con un solo apoderado más. «¡El PNV ha ganado las tres elecciones de forma inapelable!», zanjó Ortuzar en su primera frase.

No era la codiciada mayoría absoluta, un sueño para el PNV desde que la consiguiera José Luis Bilbao en 2003, con la izquierda abertzale ilegalizada y en 1983, antes de la escisión de EA, cuando lo logró José María Makua. Esta vez se quedaron a unos miles de votos. Los mandatarios jeltzales apuraron el escrutinio, por si había lugar para la sorpresa que soñaba la militancia. Un grito unánime hizo dudar cuando Ortuzar ya estaba hablando. «Hemos ganado también en Zalla», le aclararon. Luego admitió incluso «algún traspié porque hemos perdido alguna alcaldía contra pronóstico». Subió los escalones y se dirigió a la militancia. «¿Contentos?», les preguntó nada más llegar. «Nosotros también».