Música económica

'Money, Money': unos lo roban, otros matan por él

Horace Andy./
Horace Andy.

La canción de Horace Andy es representativa del enfoque económico del reggae clásico de los 70 y los 80, que exhortaba a los pobres a la resignación y la paciencia

CARLOS BENITO

Cuando San Pablo o alguno de sus discípulos escribió la primera Epístola a Timoteo, allá por el siglo I, de alguna manera se estaba reservando un hueco entre los letristas más influyentes de la música popular de mil novecientos años después. De hecho, esta es ya la segunda vez que mencionamos esa sección del Nuevo Testamento en nuestro apartado de canciones económicas: entre otras advertencias sobre el comportamiento del buen cristiano, el texto contiene la afirmación de que el dinero es la «raíz de todo mal», que tantos siglos más tarde tuvo un notable eco en numerosas composiciones de intención moralizante. Una de las más conocidas (hasta el extremo de que a menudo se la conoce por el título alternativo de 'The Root Of All Evil', es decir, 'la raíz de todo mal') es aquel 'Money, Money' que Horace Andy incluyó en su álbum de 1978 'Sings For You And Yours' y después reinterpretó en varias ocasiones.

Con su voz maleable y fascinante, capaz de volver atractivo cualquier sermón, Andy hace suyas las admoniciones de la vieja epístola e insiste una y otra vez en que «el dinero, el dinero, el dinero, el dinero es la raíz de todo mal». En realidad, al legendario vocalista jamaicano le habría bastado esa frase para armar una canción, pero también pide a sus hermanos que «no hagan nada malo» y desarrolla la idea en un par de estrofas. «Unos lo roban, otros matan por él, / algunos cometen iniquidades por él. / Hace amistades, rompe amistades, / Judas traicionó a Cristo por él», evoca en un momento de la canción, además de reflexionar sobre la contradictoria esencia del dinero, a la vez aborrecible y deseable: «No podemos vivir sin él, / tenemos que comprar comida, / es bueno y es malo».

Con Massive Attack

El estudioso del reggae Tomas Palermo cita 'Money, Money' como el ejemplo por excelencia de la singular retórica económica de la música jamaicana a lo largo de los años 70 y 80. La llamada 'sufferers music', que refleja los padecimientos de las clases más humildes con un tono de resignación, constituyó una de las tendencias dominantes del reggae clásico, en una singular combinación de legado histórico (el esclavismo, el colonialismo, la deuda externa...) y doctrina filosófica (el movimiento rastafari y su rechazo de la sociedad occidental como una Babilonia hostil a la población negra). «Los mensajes económicos de los artistas de 'roots reggae' en los 70 y los 80 planteaban una visión del mundo que enfatizaba el trabajo duro como un medio para el progreso financiero y rechazaba la sociedad materialista», analiza Palermo en su interesante estudio 'To Be Poor Is A Crime' ('ser pobre es un crimen', título a su vez de un tema de Freddie McGregor). Las letras de aquella época, plagadas de referencias bíblicas y máximas de la tradición jamaicana, invitan a la humildad y la paciencia, alertan contra la codicia y «hablan del dinero como una ilusión y de las recompensas mayores reservadas para aquellos que sufren». El propio especialista cita ejemplos como 'Material Gain' (de The Itals), 'Poor Man Cry' (de Israel Vibration) o 'Better Must Come' (de Delroy Wilson) como muestras de este enfoque, contrapuesto al de las corrientes contemporáneas de la música jamaicana, tan obsesionadas por la vida ostentosa y el enriquecimiento rápido.

Horace Andy es el superviviente de aquella era dorada que conserva mayor vigencia fuera de los cenáculos del reggae, gracias a sus sucesivas colaboraciones con Massive Attack, que han llevado su voz hipnótica a nuevas generaciones y entornos inesperados. Muchos aficionados, de hecho, conocerán 'Money, Money' por las citas directas incluidas en el 'Five Man Army' del influyente proyecto de Bristol. En una entrevista con United Reggae, Andy recordaba que no fueron solo sus hondas convicciones rastafaris las que le impulsaron a componer y cantar sobre la raíz de todo mal. «Lo vi. Cuando estaba creciendo lo vi: el dinero tiene su lado bueno y tiene su lado malo. Y, además, los productores no me estaban pagando: por eso escribí esa canción».