La ministra que no habla de la realidad

La ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en la tercera edición de la Biscay ESG Global Summit en el Palacio Euskalduna./Pedro Urresti
La ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en la tercera edición de la Biscay ESG Global Summit en el Palacio Euskalduna. / Pedro Urresti
Ana Beobide
ANA BEOBIDE

La pasada semana se celebró en Bilbao la tercera edición del Biscay ESG Global Summit, un foro sobre la inversión con criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo. En primer lugar, me gustaría felicitar a los organizadores porque tiene mucho mérito atraer a nuestra ciudad a un elevado número de ponentes de tanta calidad y criterio. Es un esfuerzo que merece la pena y sitúa a nuestra ciudad en la vanguardia de este enfoque.

Los principios que guían la inversión responsable son incontestables. Y cada vez imperan más en la hoja de ruta de los grandes inversores internacionales. Incorporar a los criterios de selección de activos factores medioambientales, como la polución que genera una empresa al desarrollar su actividad; o sociales como las condiciones laborales, seguridad, diversidad e interacción con las comunidades locales; y finalmente materias de gobierno corporativo en el análisis de las empresas, además de los tradicionales, es una norma que está siendo asumida tanto por oferentes como por los demandantes de capital.

Uno de los platos fuertes de la jornada era la intervención de la ministra para la Transición Ecológica en funciones, que por cierto ya había intervenido en este evento en ediciones anteriores cuando su responsabilidad era otra. Sus palabras eran esperadas porque la defensa a ultranza que lleva a cabo en materia de descarbonizacion suele crear una cierta polémica y nos ha regalado grandes titulares como fue la afirmación de que el diésel tenía los días contados. O su más reciente sobre lecciones de «modernidad» de gestión empresarial al presidente de Repsol.

En este caso su intervención fue más medida, pero no por ello menos intensa. Declaraciones como que los objetivos diseñados y aprobados en materia climática para el 2030 se han quedado desfasados cuando apenas hemos comenzado a aplicarlos, a mí me dejan perpleja. No sé a usted, pero a mí diez años me parece un plazo suficientemente largo y no necesito mucho más .

En esta línea la ministra habló de fuertes crecimientos del PIB basados en grandes cifras de inversión público/privada y por supuesto de creación de empleo hasta el 2021. Todo muy esperanzador e ilusionante.

De lo que no habló es de la realidad. El dato que conocíamos esta última semana es una nueva caída de las matriculaciones de vehículos en España que está afectando de manera negativa a la producción. La actividad lleva siete meses consecutivos de descenso acumulando casi un 6% desde enero. Ni se me ocurre echarle la culpa a nuestra ministra por esto. La principal razón se encuentra en la desaceleración económica que se está viviendo en toda Europa. Pero de lo que tampoco tengo ninguna duda, es que la incertidumbre generada en el comprador sobre qué tipo de vehículo es el que debe de adquirir ante los cambios que se avecinan paraliza decisiones de compra de un bien de consumo duradero como es el automóvil.

Dijo mucho más, pero no quiero cansarle. Aunque no me resisto a trasladarle una afirmación que también escuché de boca de nuestra ministra en funciones y me causó el mayor de los asombros. Dice así :«Se escucha habitualmente que para ser competitivo necesitamos un precio de la energía barato y unos costes laborales bajos. Este enfoque nubla la vista...». Es decir, bajo su criterio es una banalidad preocuparse de este tipo de materias, hay que evolucionar. Yo le replicaría, sin ninguna acritud, que este enfoque permite sobrevivir a nuestras empresas en un mundo de competencia global.

En resumen, y volviendo al inicio de mi comentario, asistimos a una interesante jornada donde se vertieron retadoras y novedosas ideas que paulatinamente se están imponiendo en nuestra realidad empresarial y que tienen mucho sentido siempre que se apliquen con seriedad y prudencia. Espero que se repita muchos años.