El nuevo presidente de la patronal vasca advierte sobre el daño a la economía de la «inestabilidad política»

Eduardo Zubiaurre, cuarto por la izquierda./JORDI ALEMANY
Eduardo Zubiaurre, cuarto por la izquierda. / JORDI ALEMANY

Eduardo Zubiaurre asegura que puede frenar muchos procesos de inversión en marcha

Manu Alvarez
MANU ALVAREZBilbao

El consejo general de la patronal vasca Confebask, se ha reunido hoy en Bilbao para formalizar el relevo en la presidencia. Tras agotar los cuatro años previstos, el empresario alavés Roberto Larrañaga ha abandonado el cargo para dejar el testigo al guipuzcoano Eduardo Zubiaurre. El nuevo máximo responsable de la organización empresarial vasca ha llamado la atención sobre los «riesgos de la inestabilidad política que vivimos desde 2016», en una apelación directa a las dificultades para formar Gobierno en Madrid. En su opinión, esta situación «no ayuda a la actividad económica ni a las necesidades de inversión».

Zubiaurre ha asumido hoy la presidencia de Confebask de acuerdo al sistema rotatorio que existe en el seno de esta organización, que permite que cada cuatro años sea una de las tres patronales territoriales la que designa al candidato. Nacido en Eibar en 1962, licenciado en Económicas y Empresariales, Zubiaurre tiene una gran experiencia en el mundo de la empresa –en la actualidad es gerente de la empresa familiar Jez-, así como en las organizaciones empresariales. Entre los años 2006 y 2012 fue presidente de la organización territorial guipuzcoana Adegi. También ha tenido una intensa actividad política como presidente de la junta municipal de Eibar del Partido Nacionalista Vasco, cargo que abandonó en 2018.

En sus primeras palabras públicas tras la designación, Zubiaurre ha reclamado un mayor reconocimiento social para la figura de los empresarios, en su papel de generadores de empleo, riqueza y de contribuyentes a las arcas públicas. «Es necesario un mayor reconocimiento social a los hombres y mujeres de empresa como contribuyentes netos que son al desarrollo del país y sus personas», ha apuntado en este sentido.

También se ha mostrado muy crítico ante la posibilidad de que el Gobierno central, fruto de los acuerdos para la formación del nuevo gabinete, pueda emprender una contrarreforma laboral. En su opinión, aunque ha dejado margen a que «se puedan introducir mejoras, que sean homologables en los países de nuestro entorno», ha destacado que la reforma laboral «ha sido el instrumento que ha permitido una rápida recuperación del empleo». Zubiaurre ha defendido los instrumentos de «flexibilidad» que introdujo la nueva legislación laboral, con el objetivo de «acomodar la situación de las empresas a la realidad económica de cada momento».

En relación con los sindicatos ha mostrado su voluntad de «mantener un diálogo con todos», al tiempo que ha anunciado que pedirá una reunión con los interlocutores sociales y también con ELA. «Es un primer contacto de presentación», ha matizado.