El ex 'número tres' de Bankia dice que el «derrumbe» de sus acciones «no era previsible»

Matías Amat, durante su declaración este miércoles en el juicio de Bankia. /EFE
Matías Amat, durante su declaración este miércoles en el juicio de Bankia. / EFE

Amat resta importancia al blindaje acordado con Gestamp, uno de los inversores institucionales en la salida a Bolsa del banco, pues se estimaba que incluso subirían

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

«No teníamos la expectativa de que el valor de Bankia se derrumbaría cuando se derrumbó». Con esta afirmación el que fuera 'número tres' del grupo BFA-Bankia, Matías Amat, intentó justificar este miércoles por qué el banco ofreció un blindaje a uno de los inversores institucionales que participó en la salida a Bolsa

Dentro del juicio por esta polémica operación, y a preguntas de la Fiscalía, el entonces director general de la entidad dijo desconocer quien negoció esa salvaguarda con los hermanos Riberas, dueños de la multinacional de repuestos del automóvil Gestamp. Y señaló que conoció el asunto por el que era consejero delegado, Francisco Verdú.

Gestamp, explicó, firmó lo que se denomina contrato de diferencias por «un período determinado», en este caso «unos meses», para cubrir el valor de los títulos que adquiriera en el estreno de julio de 2011 (58 millones de euros). Vencido el plazo, «si las acciones subían, el banco tenía derecho a plusvalías. Al contrario, si bajaban se cubría la diferencia», dijo Amat, quien en Caja Madrid (parte esencial de Bankia) llegó a ser mano derecha del expresidente Miguel Blesa.

Y como «la expectativa era que el valor se mantuviera o incluso se incrementara» -apuntó, añadiendo que él mismo invirtió en acciones que mantuvo «hasta dejar el grupo» en septiembre de 2011-, dado que los títulos salieron de inicio a un precio «relativamente bajo», la entidad pensaba en un principio sacar dinero con ese acuerdo. Pero la realidad fue muy distinta.

«No esperábamos que se derrumbaría como hizo», argumentó. «Es incierto que esas pérdidas se pudieran dar», respondió cuando se le cuestionó si no había alertas anteriores en ese sentido. «No era algo previsible cuando se firmó la operación» con Gestamp, sobre la que insistió que no era «un blindaje permanente».

En cualquier caso, Amat -condenado a un año de cárcel por las llamadas tarjetas «black»- señaló que no llegó a saber después «si mantuvo o no (Gestamp) las acciones» porque no ha «podido encontrar esa información». Apostilló al respecto que «sí siguió con ellas, las pérdidas habrán sido superiores a los que nosotros (el banco) íbamos a cubrir», incluso «sustanciales».

Asimismo, dijo desconocer si como señalaron los peritos judiciales en su informe esos supuestos 'blindajes' se negociaron con más inversores institucionales dentro de una estrategia del entonces presidente, Rodrigo Rato, por asegurarse una demanda importante en el estreno bursátil.

Banco de Valencia

La memoria de este testigo flaqueó de forma especial al ser preguntado por otras cuestiones, incluidas aquellas que en teoría dependían directamente del área de sociedades participadas que dirigía en BFA-Bankia. Para justificarlo añadió que sus competencias eran «escasas», tenían «muy poco» personal y el trabajo les «desbordaba». En este sentido, por ejemplo, le dijeron que controlar a Banco de Valencia no entraba en sus atribuciones pese a ser una de las filiales.

«Supongo que sería decisión del consejo de administración a propuesta del presidente (Rato) o del vicepresidente (José Luis Olivas), pero a mí me llegó que no tenía responsabilidad sobre ese banco», sostuvo Amat ante el tribunal. Tampoco entraba en sus competencias, declaró, la contabilidad de las sociedades participadas y por eso no supo si había «deterioros» en ellas, como se apuntó en algún informe posterior del Banco de España y también en el dictamen de los peritos judiciales.