Urrutikoetxea no completa la faena

Urrutikoetxea, tras fallar un tanto./BORJA AGUDO
Urrutikoetxea, tras fallar un tanto. / BORJA AGUDO

Irribarria saca mucho partido a un par de errores clave del vizcaíno en un duelo vibrante, en el que se impuso la mayor pegada del guipuzcoano

JUAN PABLO MARTÍN

Tres años después, Iker Irribarria recupera el trono. La txapela más grande. El guipuzcoano volverá a vestirse de rojo por segunda vez en su carrera tras llevarse el Manomanista en el frontón Bizkaia ante Mikel Urrutikoetxea. A sus 22 años, el guipuzcoano vuelve a estar en la cumbre. Aspe sigue con el dominio mostrado en los últimos tiempos en cuanto a títulos.

Irribarria no pudo calarse la txapela en el Parejas pero le esperaba la que quieren todos. Práctico, rocoso y sin asumir riesgos, al de Arama le bastó el brillo de su golpe para alcanzar el cartón 22 y levantar los brazos. El vizcaíno perdió una oportunidad de oro. No tomó la decisión correcta en los momentos clave y pagó en exceso las consecuencias. Con un pegador al que un golpe le basta para pasar a dominar no se pueden dejar pelotas servidas, y el de Zaratamo lo hizo en el peor momento.

El partido fue vibrante. De los que salen pocos en esta especialidad. Tuvo de todo. Grandes tantos y algunos errores provocados por el ritmo al que se juega hoy en día. Esta vez la cátedra acertó con lo complicado que resulta en el mano a mano. Dos talentos se exprimieron sobre la cancha y venció el que tuvo el viento de cara. El choque prometió desde los primeros compases. Ninguno de los dos consiguió romper el choque. Cada uno con su estrategia. Irribarria buscando el juego de aire para poner la pelota en el cuadro siete, y Urrutikoetxea tratando de mover a su rival para que no estuviera cómodo.

20 Urrutikoetxea

22 Irribarria

Lo consiguió por momentos y sin rentabilizar el saque. Fue siempre por delante en el luminoso aunque sin despegarse, pero logró contener el arranque del guipuzcoano. Tras el empate a cuatro pareció que las cosas empezaron a torcerse porque Irribarria estuvo mejor con la jugada inicial y ejecutó uno de los pocos remates que hizo en toda la contienda. Logró distanciarse tres tantos (4-7) y provocó que el de Baiko Pilota tuviera que pedir un descanso para tratar de romper la racha.

La táctica funcionó. A partir de entonces el vizcaíno dio un paso al frente, comenzó a abrir más ángulos con la zurda, a sacar y buscar la derecha, y el de Arama no estuvo tan a gusto. El choque cambió. Llegó una de las tacadas que siempre buscan los pelotaris para reafirmar sus ideas y deshilachar las del rival. Le endosó ocho tantos consecutivos en los que se pudo ver al Urrutikoetxea más ambicioso con la volea y con el gancho. Ni el descanso solicitado por Irribarria surtió efecto. El primer parón obligatorio por la televisión dio un respiro al de Aspe y no vino nada bien al colorado, que se retiró a vestuarios con cinco tantos de ventaja.

Todo se ajustó

De hecho, Irribarria retomó el partido con una dejada al ancho que le sirvió iniciar una nueva remontada, aunque tampoco fue completa. El vizcaíno consiguió buscarle las cosquillas otra vez al bajar la pelota y se colocó con un 15-10 prometedor. Pudo ampliar la ventaja porque en la siguiente acción tuvo la situación bajo control pero su gancho se marchó fuera. Esa concesión le costó que Irribarria recuperara el saque y empatara el choque.

Todo se ajustó en el peor momento. El cansancio comenzó a hacer mella, pero el vizcaíno aguantó hasta el 18 iguales que lo consiguió con una dejada desde el cuadros seis que salió mal en pared y sorprendió al guipuzcoano. En el siguiente tanto otra decisión errónea del de Zaratamo al querer parar una pelota que se le quedó alta, la pagó muy cara. Irribarria cogió el saque y se fue hasta el 21. Sin embargo, Urrutikoetxea tuvo otra oportunidad porque la última jugada inicial que realizó el guipuzcoano fue pasa. El vizcaíno agotó sus recursos con una buena parada al txoko que le sirvió para colocarse a uno, pero no pudo completar la remontada.