Gran Premio de China

El mileniarismo ha llegado a la Fórmula 1

Lewis Hamilton se hace un selfie junto a Sebastian Vettel en Shanghái. /Wang Zhao (Afp)
Lewis Hamilton se hace un selfie junto a Sebastian Vettel en Shanghái. / Wang Zhao (Afp)

La tercera prueba del Mundial 2019 marca la carrera número 1.000 en la historia de la competición

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

La gente se inventa estadísticas con tal de demostrar algo. Quizá por eso, este fin de semana se celebra en Shanghái el GP número 1.000 de la Fórmula 1, aunque es una cifra muy debatible por diversos factores: convivencia con normativa de F2 durante unos años, carreras que fueron no puntuables pero que pertenecían al calendario…

Sea como sea, se ha apretado la pieza para que el puzzle encaje. Así que, a efectos estadísticos, este fin de semana será el GP 1.000 en la historia de la competición. 68 años, 11 meses y un día después de la disputa del GP de Silverstone que puso el arranque oficial a la Fórmula 1, los corredores celebrarán en un escenario perfecto como la milenaria China la histórica cita.

Es por ello que habrá oportunidad de ver muchos cascos conmemorativos. Quizá el homenaje más sentido venga del semidesconocido Alex Albon, que homenajeará a su compatriota el príncipe Bira con un casco especial recordando al que hasta ahora había sido el único tailandés en correr en Fórmula 1, allá por 1950. Carlos Sainz, Nico Hülkenberg, Romain Grosjean, Sergio Pérez y también los grandes favoritos, como Sebastian Vettel y Lewis Hamilton. Los dos pilotos que lucharon por el campeonato en 2018 se han vuelto a retar en esta tercera carrera, en la que el alemán de Ferrari tiene mucho que demostrar si no quiere que las llamas de las críticas le quemen.

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Y es que el invierno ha llegado a Ferrari, donde Charles Leclerc se ha vestido del rey de la noche. En estas semanas que han pasado desde la carrera de Baréin, el monegasco no ha hecho más que acumular adeptos a su causa, mientras que Vettel, el teórico líder de la Scuderia, ha ido granjeándose enemigos por doquier. Lewis Hamilton ha salido al paso de las críticas de su viejo enemigo, a quien ha calificado como su primer rival. Incluso se hizo el que ya se conoce como 'el selfie de los 9 mundiales', en el que posaban ambos mientras saludaban a los enfervorecidos fans chinos. ¿Repetirá Hamilton victoria? ¿Podrá Vettel acabar con su mal arranque de temporada para subirse, por fin, al cajón?

Los consejos de Sainz a Schumacher

Carlos Sainz tiene ante sí un Gran Premio en el que se ha planteado una única meta: acabar. La mala suerte y las averías le han impedido acabar las dos primeras citas del Mundial, y empieza a notar la presión de un Lando Norris que dejó muy buenas sensaciones en Baréin, como antes lo hizo en Australia. «Estoy con muchas ganas, hay mucha energía y positivismo en el equipo y a nivel personal estoy muy contento con lo que sucedió en Baréin, aunque no se pudo concretar con puntos. A ver si en China podemos terminar nuestra primera carrera, que ya es hora», expresaba el español.

«Estoy con muchas ganas, hay mucha energía y positivismo en el equipo y a nivel personal estoy muy contento con lo que sucedió en Baréin»

«Estoy con muchas ganas, hay mucha energía y positivismo en el equipo y a nivel personal estoy muy contento con lo que sucedió en Baréin» Carlos Sainz

Aunque es cuestión de tiempo que Sainz logre acabar y, por ende, puntuar (McLaren ha conseguido cierto favoritismo en la zona media de la tabla), lo cierto es que ahora mismo siente que no está en el punto perfecto. Eso no es problema: sabe bien lo que es bregar con la presión, y lo lleva haciendo desde pequeño.

Pocos mejor que él saben lo que es tener que cargar con un apellido ilustre, y por eso se permitió el lujo de aconsejar a Mick Schumacher, hijo del 'káiser', que tras recibir su bautismo en los test de Baréin se ha convertido en el foco del paddock. «A veces la atención mediática no es tan mala», positivaba el español. «Aunque en ese tiempo era duro, al final aprendí a sacar lo positivo de tener un padre dos veces campeón», recuerda, aunque también de aquello tuvo que salir luchando con uñas y dientes. «Intentaba hacerme amigo de todos, relacionarme con mucha gente, pero luego llegaba a pista y me daban por todos los lados. Mi padre me dijo: 'O peleas o te van a dar'. Entonces me di cuenta de que tenía que golpear más, empecé a ser un poco más agresivo y fue mejor para mí», recuerda.

Quizá estos consejos le vengan bien a un Mick Schumacher al que ya le han colgado la corona de príncipe de la Fórmula 1, aunque él no quiera.