Gran Premio de China

Hamilton vuelve a subirse al trono en China

Lewis Hamilton celebra su victoria en Shanghái. /Aly Song (Reuters)
Lewis Hamilton celebra su victoria en Shanghái. / Aly Song (Reuters)

El británico logra su sexta victoria en Shanghái y se coloca al frente del Mundial tras una carrera que Sainz finalizó en una pobre decimocuarta plaza por culpa de un accidente con Kvyat

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

La Fórmula 1 que celebraba su carrera 1.000 en China acabó con el mismo ganador que en la carrera 900: Lewis Hamilton. El pentacampeón del mundo sólo necesito unos primeros metros brillantes para conseguir su segunda victoria del año, sexta en el trazado de Shanghái, que además de aumentar en uno sus guarismos para colocarle en 75 grandes premios ganados, le permite ser líder del Mundial por primera vez en 2019.

No necesitó mucho el británico. Tanto él como el resto de pilotos que arrancaban por el lado diestro de la parrilla ganaron la posición frente a los que estaban por la izquierda, lo que propició que Hamilton adelantase a Bottas y Leclerc a Vettel. En este punto hubo, como en Australia y Baréin, el salseo habitual con las órdenes de equipo. Por tercera carrera consecutiva, en Ferrari determinaron que debía ser Vettel el beneficiado, aunque esta vez sí tenían el ritmo del alemán como argumento para pedirle a Leclerc que le dejara pasar.

Por mucho que el monegasco protestara, esta vez sí estaba justificado que fuera su jefe de filas quien pasase delante sin oposición por su parte. Las quejas de Leclerc, más encendido que nunca por verse detrás de su jefe de filas, esta vez no se sostenían sobre nada más que su ímpetu por brillar de nuevo. Al final de la prueba se vio perjudicado, otra vez, por el muro de Ferrari, pero por algo bien distinto: le mantuvieron en pista demasiadas vueltas y acabó perdiendo la cuarta posición frente a un Max Verstappen que sigue sacando petróleo del Red Bull Honda.

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Tampoco le permitieron hacer la vuelta rápida, que habría logrado con una parada 'gratis' por el margen que tenía frente a un Pierre Gasly a quien sí pusieron neumáticos blandos para sacar el punto extra. Cuesta mucho, y los tifosi así lo señalan, defender las estrategias de Ferrari, que en China volvieron a dejar a Leclerc perjudicado y a Vettel con un tercer puesto que sabe a poco.

Kvyat torpedea a Sainz y Norris

El vaso se puede ver medio lleno: Carlos Sainz acabó, por fin, una carrera como piloto de McLaren. El madrileño partía en decimocuarta posición y acabó en ese mismo puesto, por lo que sin un contexto se podría decir que fue una buena carrera para él.

Sin embargo, sabe a muy poco. Todo saltó por los aires para las opciones de McLaren (literal lo del salto) en la primera vuelta. El excesivamente optimista Daniil Kvyat se fue largo en una de las curvas a derechas del trazado chino, con tan mala suerte para los McLaren que se chocó contra ellos. El Toro Rosso del ruso impactó primero sobre el MCL34 de Carlos Sainz y, a continuación, sobre el de Lando Norris, que hizo el afilador y acabó poniéndose a dos ruedas para luego rebotar en el suelo.

La sanción de 'drive through' que le impuieron lo comisarios a Kvyat se antoja justa, visto lo visto, aunque desde el lado de McLaren no hicieron leña del árbol caído. Al fin y al cabo, esta no era su carrera y el rendimiento mostrado en todo el fin de semana tampoco invitaba a soñar con mucho más que algún punto. No obstante, visto que Alex Albon acabó décimo con el otro Toro Rosso después de salir desde el 'pit lane' por el fuerte accidente que tuvo el sábado y que le impidió tomar parte de la clasificación, quizá Sainz podría haber rascado algo más que una pobre decimocuarta posición final.

La carrera 1.000 de la Fórmula 1 no pasará a la historia más que por el cumplimiento de dicho cumpleaños, ya que no trajo peleas ni grandes actuaciones de sus competidores más allá del inmenso ritmo de Hamilton. El británico y el resto de la parrilla del 'gran circo' cogerán el avión para pisar territorio europeo, con la disputa del Gran Premio de Azerbaiyán. En las intrincadas calles de Bakú, donde se puede batir el récord de velocidad y alcanzar más de 350 km/h, se medirá una nueva batalla por el trono de la Fórmula 1, que de momento sigue en manos de su rey.