«La pena es que el triatlón sólo se organiza una vez al año»

Foto de familia con los favoritos ayer en la plaza de España./blanca castillo
Foto de familia con los favoritos ayer en la plaza de España. / blanca castillo

Algunos de los favoritos para alzarse con la victoria destacaron en su presentación el gran ambiente que se respira en la ciudad

JON AROCA

El Triathlon Vitoria arrancará de forma oficial el domingo a las 8.30. A esa hora se zambullirán en las aguas del embalse de Landa los participantes de la categoría élite half masculina. Será el centro de todas las miradas y paralizará la ciudad durante todo el día. Pero ya desde el jueves Vitoria huele a triatlón por los cuatro costados. Cientos de atletas y sus familiares pueblan las calles de la ciudad, dando una dosis extra de colorido. El binomio que forman las plazas de la Virgen Blanca y de España se ha convertido en la zona cero del deporte. Todos los participantes se congregaron ayer en la carpa, pegada al monumento a la batalla de Vitoria, para confirmar su inscripción y coger dorsal y materiales. La ciudad fue invadida por decenas de mochilas y demás enseres. Las colas en ciertos momentos eran considerables, y las tiendas especializadas de la zona mostraban un goteo continuo de visitantes y curiosos.

A unos metros, en la plaza de España se desarrolló el acto de presentación de los y las triatletas de la categoría élite. Una veintena de competidores recorrieron de un lado a otro la plaza y pasaron por debajo del arco que esperan cruzar los primeros el domingo. Ahí comenzaron a notar el apoyo del público, que empezó algo tibio, pero que fue desperezándose con el paso de los minutos para aplaudir a los deportistas. Una primera muestra del sentimiento que genera la prueba en la ciudad.

Los triatletas son conscientes de eso, y algunos dedicaron unas palabras a los aficionados en su turno de presentación. El veterano Alejandro Santamaría, con muchos triatlones en sus piernas, confesó que tenía ganas de volver a Vitoria. «La pena es que sólo se hace una vez al año. Pasarán los años y seguiremos viniendo con la misma ilusión», dijo, despertando la ovación del público. Otro de los ilustres, Iván Álvarez, ganador en 2016 y 2017 en la distancia full, agradeció el «calor» que sienten los competidores por parte de los aficionados. También Judith Corachán, ganadora en half el año pasado, aplaudió la actitud de los vitorianos. «La gente se vuelca desde el momento que llegas, y como deportista se agradece muchísimo», celebró.

Ganas de competir

Pero el verdadero denominador común entre todos era el deseo de que llegase el domingo para poder empezar una de las pruebas más ilusionantes del calendario. Algunos como Corachán o Álvarez quieren dar continuidad a la buena carrera del año pasado y alzarse con la txapela de campeones. «Espero que al menos me salga tan bien como en las otras dos ediciones», bromeaba el madrileño.

También hay entre los competidores un evidente deseo de superación. Éste es visible en Brooke Brown, campeona en las ediciones de 2014, 2015 y 2016, pero que en la última tuvo que abandonar durante la carrera por problemas físicos. Quiere conseguir su cuarto título, y avisó de que estaba preparada.

Por su parte, las atletas locales Nerea Gambra y Ruth Brito, alavesa de adopción, quieren que la que consideran como la carrera más especial termine con el mejor sabor de boca posible. Aunque avisan de que no será fácil. Ya está todo listo para la fiesta del triatlón.

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