Kane, el ídolo discreto que amenaza a Suecia

Kane celebra uno de sus goles con Inglaterra./REUTERS
Kane celebra uno de sus goles con Inglaterra. / REUTERS

De niño le dijeron que no llegaría a nada; hoy es el máximo goleador del torneo y el líder indiscutible de los 'pross'

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANERO

Nunca sale de fiesta, se casó con su novia de siempre y no necesita empavesarse los brazos de tatuajes para sentirse una estrella. Alejado del foco, salvo cuando está en el campo, Harry Kane es el ídolo que no parecía serlo. Rechazado por sus técnicos de la infancia, que lo consideraban lento y desgarbado, Kane nunca desfalleció y mostró una resolución heroica que lo ha llevado de ser el rey de las cesiones a ser el delantero del momento. Huracán Kane le dicen ahora. Como los grandes lo quieren, el Tottenham se les ha adelantado. Lo ha amarrado hasta 2024 y le ha doblado el salario -se dice que de unos 100.000 euros por semana-. Aquel jugador que no quería nadie es ahora el jugador con el contrato más largo de la Premier. Kane, el ídolo sin divinismo, está en su momento y lo sabe: «Ahora quiero disfrutar», ha dicho.

Con 24 años y un carro de goles honorándole el currículo, la popularidad no lo ha cambiado. Sigue siendo un ídolo juicioso y discreto, que prefiere pasar el tiempo con su hija y sus perros, alejado del ruido. Con su cara de niño, aún parece aquel chaval que correteaba por calles de poca monta al noroeste de Londres. Así, sus primeros partidos fueron de barrio, en choques con porterías de mentira y jugadores para todo. Quizá por eso no encontró su sitio hasta muchos años después. En la escuela del Arsenal, su siguiente aula, jugó en el centro y no arriba, donde se lo consideraba poco veloz para dinamitar defensas. El veredicto de sus entrenadores fue inclemente: no llegará a nada.

Aquella decisión estrecha de miras ha sido lamentada más tarde por el mismo Wenger, pero no es reprochable teniendo en cuenta que poco después ingresó en la academia del Tottenham, el equipo de su familia, y le vinieron a decir lo mismo. Es más, estaba a punto de salir cuando le ofrecieron jugar dos torneos de base con cierto relumbrón y Kane aprovechó la oportunidad para lucirse. Fue así como el club decidió hacerle su primer contrato, temiendo estar ante uno de esos jugadores que maduran tarde y por miedo a dejar escapar un diamante.

De esta forma, Kane fue dejando de ser aquel jugador de barrio para convertirse en un jugador de oficio. En 2010, firmó su primer contrato profesional y empezó su andadura aquí y allá -Leyton, Millwall, Norwich y Leicester-, ganándose el sobrenombre de 'rey de las cesiones', que ha cambiado por otro más confortante, Huracán Kane, en los últimos tiempos, gracias a su determinación inmarchitable, que llevó al club a darle una oportunidad primero y lo ha llevado ahora a eslabonarlo con un contrato de gran figura a él, que no lo parece. Pero es que Kane se toma el fútbol con una rectitud indesmayable. «No bebo nada y me cuido mucho durante la temporada», ha dicho quien ha contratado a un nutricionista y un chef personal que le prepara la comida en casa entre semana. No es un jugador que embelese, y sabe que su olfato depende en buena parte de su estado físico. Por eso lo cuida tanto, junto a Katie, su novia de siempre: «Ella creyó en mí cuando nadie lo hacía», ha dicho. Tienen una hija y dos labradores, que llevan el nombre de dos estrellas de la liga de fútbol americano, otro deporte que le pirra junto al golf, llegando a decir que no le hubiera importado ser golfista profesional antes que futbolista.

En los últimos tiempos, viendo que su figura empezaba a cobrar peso, ha decidido lanzar su propia marca, HK, al estilo de Cristiano, jugador que siempre admiró, por su entrega y constancia, y consciente de que una estrella mundial es un jugador en el campo, pero bien puede ser una multinacional fuera. Los 41 tantos con los 'spurs' de este año y el brazalete de capitán de Inglaterra que Southgate le concedió en mayo han dejado claro que ahora en los 'pross' es él quien manda. Aquel chico de barrio ya es una estrella. Seis goles lleva y está al frente de la tabla de anotadores en el torneo. Tiene la pierna caliente, la está afilando y hoy amenaza a Suecia.

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