De Gea, el portero con menos paradas en un Mundial desde 1966

De Gea ve impotente cómo no puede evitar el gol en uno de los lanzamientos de penalti de la tanda contra Rusia./Reuters
De Gea ve impotente cómo no puede evitar el gol en uno de los lanzamientos de penalti de la tanda contra Rusia. / Reuters

El meta del United ha firmado una pésima actuación en Rusia. Tan solo ha detenido uno de los once disparos que ha recibido

JON GARAY

Muchos son los culpables del fracaso de España en el Mundial de fútbol. La eliminación de La Roja en los octavos de final ante Rusia ha dejado señalados al presidente de la Federación, Luis Rubiales, por su gestión del fichaje de Julen Lopetegui por el Real Madrid; el propio Lopetegui por anunciar su marcha al club blanco dos días antes del debut ante Portugal; Fernando Hierro, por su falta de experiencia e inoperancia en los partidos, y, sobre todo, los jugadores. Como reconocía tras la derrota el propio Iniesta, ellos son los protagonistas y, por tanto, los máximos responsables.

Dentro de los 23 elegidos para intentar reconquistar el título obtenido en Sudáfrica hace ocho años, el más criticado ha sido David de Gea. El portero del United ha firmado una actuación que solo puede ser catalogada como calamitosa. Un dato resume bien a las claras su rendimiento: incluyendo los lanzamientos de la tanda de penaltis frente a Rusia, solo ha detenido uno de los once disparos que le han realizado, lo que le convierte en el portero que menos paradas ha realizado en un Mundial desde 1966 con al menos tres partidos jugados.

Esta desastrosa actuación comenzó a fraguarse en los amistosos contra Argentina y Suiza previos al Mundial. Entonces se dijo que solo eran pruebas, que lo importante era el fuego real que estaba por llegar. Y llegó. Frente a Portugal y tras el empate conseguido por Diego Costa, el meta madrileño dejó escapar un disparo de Cristiano que no presentaba mayor dificultad. Todos sus compañeros, incluidos Kepa y Pepe Reína, así como Fernando Hierro, se volcaron con el madrileño. «Para aprender a triunfar primero tienes que aprender a fallar. Seguimos», afirmó el propio protagonista en su cuenta de Twitter. Pero el mal estaba hecho.

Ese error minó por completo la confianza del considerado mejor arquero de la Premier League. Y así se demostró en los encuentros ante Irán, Marruecos y ayer ante Rusia. Contra el conjunto persa, ni siquiera se vio obligado a actuar ya que los hombres de Carlos Queiroz no remataron a puerta. En realidad, lo hicieron, pero el VAR anuló el tanto que puso a prueba el corazón de los aficionados de La Roja. Su primera y única parada llegó ante el conjunto norteafricano en el cierre de la fase de grupos. Un mano a mano con el marroquí Boutaib. Los otros dos disparos que recibió acabaron en la red. Y ayer ante Rusia, nada. El gigante Dzyuba le engañó por completo en el penalti señalado por una mano inexplicable de Piqué y en la tanda decisiva no pudo detener ningún lanzamiento pese que anduvo cerca en dos de ellos.

Muchas incógnitas se abren ahora en el futuro de la selección. La primera de todas, la identidad del futuro seleccionador dado que todo indica que Fernando Hierro no seguirá en un cargo al que llegó por accidente. Una de las primeras tareas que deberá abordar, y no la de menor importancia, será la cuestión de la portería.