El Gernika se impone en el atascado derbi de Tabira

Pradera, autor del gol de la victoria, forcejea con Javi Alonso por la pelota. /F. Romero
Pradera, autor del gol de la victoria, forcejea con Javi Alonso por la pelota. / F. Romero

Los forales suman su primera victoria a domicilio de la temporada ante una Cultural incómoda ante el planteamiento de su rival y disconforme con la actuación arbitral

FERNANDO ROMERODurango

A Gernika y Cultural de Durango no se les puede negar que lo dan todo en cada partido. Intensidad, pelea, disputa, entrega… pero hoy en Tabira juego, lo que se dice juego, no demasiado. A los locales, más interesados en circular la pelota, se les atragantó el planteamiento de los forales, sobre todo en la segunda mitad, y tuvieron que recurrir a los balones largos para superar la presión. Los gernikarras, mientras, dieron más sensación de entereza. Y eso les ha servido para hacerse con el triunfo tras un tanto de fe de Iñigo Pradera. Tres puntos muy importantes para los de Arrondo en esa lucha que ambos equipos batallan por eludir la zona de descenso, de la que quedan libres al llegar con 16 puntos a este parón navideño después de lograr la que ha sido su primera victoria lejos de Urbieta este curso. Los durangarras, con 15, vuelven a las posiciones rojas tras tres partidos sin vencer.

La primera mitad respondió a lo que se esperaba, pero no dejó satisfecho a ninguno de los dos equipos. El balón sufrió a lo largo del primer periodo, sin que ni Cultural ni Gernika lograran hacerse con el dominio del juego. Los de Igor Núñez buscaron, como siempre, mantener el cuero y tratar de combinar, pero la intensa presión de los forales les complicó sobremanera. Mientras, los blanquinegros no estuvieron del todo acertados cuando lograban hacerse con la pelota.

0 Cultural Durango

Errasti, Jurgi (Iparra, 69'), Varela (Unzueta, 75'), Aranda, Galarza, Zuazo, Javi Alonso, Ekaitz, Pradera, Ekain y Amorrortu (Ibon, 79').

1 Gernika

Garrantxo, Kevin, Ander Larruzea, Koldo, Aimar, Lander (Otiñano, 86'), Enziondo (Gandiaga, 68'), Gorka Larruzea, Pradera, Abaroa y Arnáez.

GOLES:
0-1, m. 64: Pradera.
ÁRBITRO.
Fernández Buergo (comité asturiano). Mostró amarillas al local Zuazo, y a los visitantes A. Larruzea y Abaroa.
INCIDENCIAS;
Estadio de Tabira, 850 espectadores.

Aunque por sensaciones parecía que eran los locales los que creaban más peligro, lo cierto es que las acciones más claras fueron para el bando visitante. Apenas un par de minutos después de que Iker Amorrortu recogiera un balón suelto y chutara flojo a las manos de Garrantxo, los forales estrellaron el balón en el travesaño. Fue en una acción que nació en el carril izquierdo, con un centro pasado de Ander al segundo palo que Lander remató como pudo a la madera.

Con los dos equipos más metidos en la pelea por el centro del campo que por buscar la portería rival, la primera mitad avanzó sin excesivas llegadas, más allá de los centros cruzados o las diagonales para tratar de sorprender. En una de esas, prácticamente ya a la media hora de juego, Pradera buscó a Amorrortu en la banda contraria, con un centro medido y un mejor control del extremo cedido desde Lezama, pero tras su recorte dentro del área se quedó sin espacio para armar el disparo.

La réplica del Gernika llegó en el minuto 31, en una falta lejana ejecutada por Gorka Larruzea, que golpeó con mucha intención a media altura, obligando a Errasti a lanzarse para despejar. El balón quedó muerto en el área, pero la jugada posterior quedó anulada por fuera de juego de los gernikarras. En el tramo final, nueva llegada peligrosa de los de Urtzi Arrondo. Esta vez entrando por la izquierda, con un centro venenoso al área pequeña al que ni Abaroa ni Pradera llegaron por centímetros para remachar.

En la segunda mitad, fue el Gernika el que supo llevar el partido hacia el tipo de juego al que mejor se adapta. Tras un par de acercamientos locales, una acción en la que se reclamó un penalti y otra que acabó con gol anulado por fuera de juego claro, los de Arrondo tomaron los mandos. Estuvieron a punto de marcar en un saque de esquina muy cerrado que Errasti despejó. En el rechace, el meta blanquiazul tuvo que reaccionar de nuevo ante el disparo de Enziondo.

El partido trascurría como en el primer periodo por la parcela ancha, con un colegiado protestado por ambos bandos, sobre todo por los durangarras, al entender que no se medían igual las acciones de uno y otro equipo. Mediada esta segunda parte, llegó el único gol del encuentro. Gorka Larruzea, desde la media luna, soltó un zapatazo abajo al que Andoni Errasti respondió con una inmensa estirada. El rechace salió escorado, lo que permitió un centro desde línea de fondo bombeado de los blanquinegros que Pradera, totalmente solo en área pequeña, no tuvo más que empujar con la cabeza al interior de la portería en el 64'.

Pero la Cultural, lejos de acusar este mazazo, se vino arriba y comenzó a buscar el área foral. Ya que no era capaz de hacerlo con el balón jugado, buscó los centros laterales hacia Pradera y Ekain, que se fajaron con la defensa visitante de forma incansable. El 9 blanquiazul protagonizó en el 70' una cabalgada que a punto estuvo de convertirse en el empate. Con su larga zancada, se internó en el área y buscó batir entre las piernas a Garrantxo. El balón pasó, pero no lo hizo de forma limpia, lo que dio tiempo a reaccionar al meta donostiarra y evitar el gol. En el 73', el otro Pradera, Iñigo, su primo, pudo sentenciar el encuentro. Una mala cesión atrás de la zaga local quedó a sus pies, pero su remate lo cruzó en exceso ante la salida del portero.

El Gernika sufrió en los minutos finales. No podía ser de otra forma en un derbi. Ekain enganchó una volea casi en el 90 que se fue arriba. La Cultural insistía e insistía contra el crono. Y también contra los elementos. Con el tiempo cumplido, el colegiado cortó una acción de Ibon que acabó en el fondo de la portería para señalar una falta previa. Tabira fue un clamor. El encargado de ejecutar fue el joven Javi Alonso, con calma, con toque, buscando el palo de Garrantxo con sutileza, pero el balón se fue rozando el poste y con él las esperanzas de empatar el partido.

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