La Vuelta Ciclista a España saldrá desde el interior de San Mamés

El alemán Rudy Altig ganó en San Mamés en la Vuelta de 1962./EL CORREO
El alemán Rudy Altig ganó en San Mamés en la Vuelta de 1962. / EL CORREO

Los ciclistas abrirán la decimotercera etapa con final en los Machucos desde dentro de La Catedral, el 6 de septiembre

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Los ciclistas de la próxima Vuelta a España saldrán desde el interior de San Mamés en la decimotercea etapa, el 6 de septiembre. El estadio del Athletic vuelve así a acoger a los mejores corredores del pelotón internacional como hizo en 1960 y 1962. Bilbao refuerza así su relación con una carrera que ha pisado la ciudad en 74 ocasiones. Un día antes, la ronda vivirá la subida al monte Arraiz antes de ver la resolución de la decimosegunda etapa en la Gran Vía de la capital vizcaína. A la mañana siguiente, 'La Catedral' dará el banderazo a la jornada que concluirá en la cima cántabra de Los Machucos.

La caravana se distribuirá por los aledaños del estadio. Los corredores, en marcha neutralizada, darán una vuelta dentro de San Mamés para salir y dirigirse hacia Sodupe en una jornada de 167 kilómetros. La etapa se dirigirá por Aranguren hacia los altos de La Escrita y Ubal, en Karrantza, para ingresar en Cantabria por Regules, subir al Asón, bajar a Arredondo y dar una vuelta por la cima de Alisas antes de retornar a Bustablado y afrontar las brutales rampas de los Machucos. La etapa de los Machucos fue una de las más emocionantes de la Vuelta de 2017. Alberto Contador y Vincenzo Nibali hicieron sufrir a Chris Froome.

Para San Mamés no será nuevo el contacto con el ciclismo, aunque sí para el nuevo estadio rojiblanco. La primera vez que acogió una etapa fue en 1960, cuando el diario EL CORREO organizaba la carrera. Era la decimosexta etapa y en la ronda sólo se hablaba de Federico Martín Bahamontes, ganador del Tour un año atrás. El toledano se creía omnipotente por ese título en París y se atrevió a retar a los jueces de la Vuelta. En la decimoquinta etapa había llegado a la meta de Santander de noche, fuera de control. Fue su desafío: ¿Se atreverían a echarle? Calculó mal. No le dejaron tomar la salida en la siguiente jornada, la que iba desde la capital cántabra hasta la tarima instalada sobre el césped de San Mamés.

Aquella edición corrió bajo el dominio de los ciclistas belgas. El alto del Escudo eligió a los más fuertes. Era entonces una cuesta temible a la que los camioneros tenían pavor. Franz de Mulder y Jesús Loroño coronaron la cima. Aún faltaban casi cien kilómetros hasta Bilbao, pero se atrevieron con ellos. A dúo. San Mamés, en pie, abarrotado, les recibió. La afición ansiaba el triunfo de su paisano, al que traicionaron la suerte y el anillo de madera instalado sobre el campo. Había llovido y resbalaba. Loroño patinó y no pudo disputarle el triunfo a De Mulder, que un día después, también en Bilbao, se llevó la clasificación general de la Vuelta.

La carrera regresó dos años después y con la etapa final: Vitoria-Bilbao, de 171 kilómetros. No la corrió Jacques Anquetil. Según la versión oficial, estaba enfermo, con fiebre. No salió de su habitación del hotel Canciller Ayala. En realidad, echaba fuego. Se sentía traicionado por el alemán Rudi Altig, que era su gregario y que lideraba la ronda. Sin Anquetil, la etapa se dirigió hacia la iglesia donde está la Virgen de Dorleta (Salinas de Leniz), la patrona de los ciclistas.

El soriano José Segú, del KAS, inició ahí su fuga. La continuó por Kanpazar, Elgeta, San Miguel y Sollube. El portugués Da Silva quiso cogerle, pero le frenó otro corredor del KAS, Eusebio Vélez. Y así, Segú anotó uno de sus mejores 'goles' en San Mamés, donde Altig, primer alemán en ganar la Vuelta, dio el paseíllo de honor para irritar aún más el orgullo de Anquetil. El próximo 6 de septiembre, la nueva Catedral volverá a formar parte de la Vuelta que empezará en Torrevieja el 24 agosto y terminará el Madrid el 15 de septiembre.