La etapa del monte Oiz, la más vista en televisión

Los ciclistas, a través de las redes sociales, han elogiado al público de Euskadi. /
Los ciclistas, a través de las redes sociales, han elogiado al público de Euskadi.

Con picos en España de más de dos millones de espectadores, en Euskadi la cuota de pantalla llegó al 32'4%

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑALleida

El eco de la subida al Balcón de Bizkaia, al monte Oiz, se mantenía en la etapa siguiente. Los ciclistas, a través de las redes sociales, elogiaban al público. Desde Valverde hasta Trentin. La afición vasca les hizo sentirse en casa, en el Tour, en los muros de Flandes, en los adoquines de Roubaix. Todos repetían una palabra: «Gracias». Y destacaban que la cremallera de hinchas supo abrirse al paso de los ciclistas. Nadie corrió a su lado ni les molestó. La fiesta de Oiz salió redonda. Javier Guillén, director de la ronda, lo resumió así: «Oiz es un descubrimiento». Y los datos televisivos, el termómetro que mide la repercusión de un evento, le dan la razón. «Esta etapa dobló la audiencia en Euskadi». El eco que perdurará.

La jornada, retransmita en su integridad desde Getxo hasta Oiz tuvo en España una audiencia media de 1.636.000 espectadores, con un share (cuota de pantalla) del 14%. Y el tramo más visto, que fue la subida final, elevó esa cifra hasta 2.144.000 televidentes, con un 21% de share. Los datos en Euskadi fueron aún más espectaculares. La emisión en TVE fue seguida por el 32,4% de los espectadores. Una de cada tres personas que tenían encendida la televisión en el País Vasco estaba siguiendo la etapa. «Es una cifra extraordinaria», subrayó Guillén, que la comparó con las ofrecidas por las jornadas de los Lagos (28%, en domingo), Praeres (22%) y la Camperona (23%).

El director general de la carrera definió el Balcón de Bizkaia como un «puerto excepcional, en un escenario excepcional, incluido en una etapa bien diseñada y coronada con un público extraordinario». Según Guillén, sin la afición ni siquiera Oiz hubiera sido lo mismo. Una vez descubierta esta montaña, la Vuelta anota su nombre en la agenda para volver.

La ristra de imágenes bajo la niebla de Oiz queda grabada en las retinas de los aficionados presentes y de los televidentes. Iván García Cortina y Peter Sagan haciendo cabriolas sobre una rueda. Los ánimos a los ciclistas de casa. Y a todos. «Aquí a los corredores extranjeros les llaman por su nombre», destacaron varios directores. Desde que la ronda regresó a Euskadi en 2011, tras 33 años de ausencia, repite éxito. Mensaje lanzado para que un día desembarque el Tour.

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