El equipo Bora y la reconquista del ciclismo alemán

El corredor alemán Emanuel Buchmann. /Efe
El corredor alemán Emanuel Buchmann. / Efe

El dopaje alejó a la opinión pública germana, que ahora ve cómo crece otra generación con Schachmann y Buchmann

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Durante décadas, el mejor ciclismo alemán vivió al otro lado del Muro de Berlín. En su mundo amateur. Para ellos, el Tour no existía. Sus metas eran los juegos olímpicos y la Carrera de la Paz. Otro planeta. En 1997, un joven portentoso, Jan Ullrich, ganó el Tour con el maillot del Telekom, una escuadra alemana. El país se giró hacia este deporte. Lo adoró durante unos años. Incluso albergó etapas de la ronda gala. Surgieron equipos y carreras. Hasta que la guadaña del dopaje segó todo ese crédito. La sucesión de casos positivos alejó a la opinión pública. La gota que colmó el vaso fue la descalificación en pleno Tour de 2007 de Patrik Sinkewitz por culpa de la testosterona. Las cadenas de televisión pública alemanas, ZDF-ADR, dejaron de inmediato de emitir la carrera. Alemania apagó el Tour. En esa oscuridad, un aventurero, Ralph Denk, mantenía abierta una tienda de bicicletas, 'Denk Store'. De esa semilla brotó el actual equipo Bora, dominador hasta ahora de esta Itzulia.

Denk había sido ciclista amateur. Con algún resultado notable. Le iba el mountain bike y abrió un establecimiento. En Alemania hay una enorme afición a pedalear. Basta darse una vuelta por Mallorca o Canarias para comprobar la cantidad de cicloturistas germanos que buscan el sol. Pero el dopaje había dejado campo quemado. Aun así, Denk se atrevió a crear una modesta escuadra profesional en 2010. La meta era edificar un nuevo buque insignia para el pelotón germano. Y pese a navegar en aguas turbulentas dos años después logró una invitación para disputar el Giro de Italia. Ya esa temporada habían ganado la Coppi-Bartali. En septiembre de 2012 entró en el proyecto la firma británica Endura y se fichó a ciclistas no germanos, como Iker Camaño.

El equipo se llamaba Net App-Endura. En 2015 dio otro salto, ya con el nombre de Bora-Argon. Bora es una empresa pequeña de Baviera que fabrica placas de cocina y extractores. Argon es una marca canadiense de bicicletas. La escuadra se hizo hueco en el planeta ciclismo. Pero Denk quería más. Busca la reconquista. Y eso suponía entrar en el UCI World Tour, la liga de las grandes carreras. ¿Cómo dar ese salto? Con dinero para pagar a una estrella como Peter Sagan. Al barco se subió Hansgrohe, una empresa de sanitarios y productos de baño. El ciclista eslovaco es su bandera desde 2017. Y con él están un técnico navarro, Patxi Vila, y la tecnología de las bicicletas Specialized, una de las más poderosas del mercado y defensora del freno de disco.

En paralelo al talento del excampeón del mundo ha florecido una camada de talentos alemanes. La Itzulia lo ha comprobado. Max Schachmann, de 25 años, ha ganado tres etapas y ha sido líder hasta que su compañero y compatriota Emanuel Buchmann, de 26 años y cuarto en la Itzulia 2018, le ha relevado al frente de la clasificación con su victoria en Arrate. Ese triunfo fue la consecuencia de una táctica perfecta. El equipo alemán conquistó la Itzulia desde la fuerza y la estrategia. Triunfo total a falta, eso sí, de la etapa más corta e intensa de la carrera. Pase lo que pase, Alemania y Denk han vuelto. Ya tienen el equipo que buscaban.