Balvin llega al Bilbao Basket con la responsabilidad del jugador franquicia

El pívot checo, que hoy cumple 27 años, esperó a tener información sobre Mumbrú como técnico para dar el sí a un RETAbet que va a tener «mucha hambre»

J. M. CORTIZAS

Grande no, enorme. Su presencia retrotrae a los años junto a Fred Weis flirteando con los 220 centímetros de altura. A Ondrej Balvin le faltan tres dedos para esa cota. Un tipo abierto, pese a que en su rostro aún se refleja el cansancio del trote sufrido: Mundial de China, regreso a Chequia, coger el coche y para Bilbao. Es gratificante verificar en la charla con él que no escurre el bulto, no pone gasas para matizar su responsabilidad, la de ser el jugador franquicia del RETAbet Bilbao Basket. Casi un lujo tras la Copa del Mundo que ha completado el poste de Ústí Nad Labem, su ciudad natal en la región de Bohemia.

Arranca la charla antes del inicio del amistoso de Olite. Llegó el martes y antes de acostarse se acercó por La Casilla para conocer a sus compañeros y ver un entrenamiento. Y se enroló en la expedición para seguir desde el banquillo, y ya uniformado como hombre de negro, el amistoso frente al Joventut. Los ecos del Mundial aún suenan en sus sensaciones. «Nadie esperaba que Chequia llegara a los play-off entre los ocho mejores, pero fuimos con la convicción de que podíamos pasar la fase de grupos, que podíamos competir contra Turquía, que sabíamos será el partido clave. Y tal como jugamos, por calidad y estilo, creo que fue absolutamente merecido».

Un torneo que dejó formando parte del póquer de mejores pívots. «Venía de una temporada bastante regular, desde abril estaba sin jugar por una lesión. Ahora ya tengo de nuevo el ritmo y no llego para empezar desde cero. Durante mi carrera ya había jugado partidos de este nivel, así que me ha servido para entrar de nuevo en dinámica».

En clave Bilbao Basket, Balvin, que hoy cumple 27 años, expone la importancia que tienen los entrenadores en su carrera. En este caso un Álex Mumbrú que «me ha dicho claramente que quiere que sea el jugador más importante en tema de meter puntos. Y también sé que debo ser importante fuera y dentro de la pista. Quiero ayudar a mis compañeros, al club, tengo mucha responsabilidad y espero que pueda dar alegrías».

Conocimientos

Y va más allá para explicar lo que realmente le interesó saber antes de aceptar la oferta remitida desde Miribilla. «He manejado mucha información sobre Bilbao, sobre cómo está ahora el club, lo que ha cambiado. Pero lo que buscaba en primer lugar era información sobre Álex. No le conocía en persona, sólo como jugador. Pero tengo gente alrededor que le conoce. Por eso para mí era clave hablar primero con esa gente y después ya me centré en otras cosas. Para mí no es importante cómo es la ciudad o dónde voy a vivir, sino que lo es quién será mi entrenador».

Relativiza la importancia de que el técnico barcelonés haya sido jugador hasta hace unos telediarios. «He tenido antes como entrenadores a algunos que fueron grandes jugadores. Pero creo que Álex ya sabe perfectamente que es entrenador y no jugador, que tiene sus responsabilidades y experiencia para decirnos cosas que él ve y los jugadores no se fijan. Ese es un chip que te cambia cuando dejas de ser jugador».

Ha llegado a Bilbao dispuesto a meterse en faena y hoy realizará ya su primer entreno. «Llego cansado, pero más por el tema del cambio horario, porque en China eran siete horas más y teníamos bastante viaje. Agradezco a Álex que me ha dejado descansar y el viernes me apunto con el equipo para empezar a trabajar porque no hay tiempo ante un inicio de Liga bastante duro».

Pese a los 9.000 kilómetros de lejanía a China afirma que «he estado en contacto con el equipo para saber cómo van las cosas. Ayer (martes) llegué y me quedé a ver el entrenamiento para conocer la dinámica. Debo aprender los sistemas, y Álex se está comunicando mucho conmigo».

El primer pálpito que le procura su nuevo vestuario es que «somos un equipo que va a tener mucha hambre y espero que podamos demostrar a todos que Bilbao otra vez ha vuelto y no está aquí solo para salvarse. Queremos luchar. Va a ser duro. Creo que seremos un equipo bastante interesante», dice Balvin.