Pelota

La solvencia premia a Garai y Etxaniz

Etxaniz y Garai, con los trofeos tras conseguir la victoria en la final del Parejas./JOSÉ MARI LÓPEZ
Etxaniz y Garai, con los trofeos tras conseguir la victoria en la final del Parejas. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Se llevan las txapelas del Parejas femenino ante unas desafortunadas Espinar y Arrillaga, que pagaron los numerosos errores cometidos

JUAN PABLO MARTÍN

Leire Garai y Leire Etxaniz se adjudicaron ayer las txapelas de la tercera edición del Laboral Kutxa Emakume Master Cup del Parejas femenino. La alavesa y la de Etxebarria superaron con mucha claridad a Patri Espinar y Miriam Arrillaga en el frontón Beloki de Zumarraga, en un duelo en el que la solvencia de las ganadoras resultó clave. Tercera txapela para la zaguera vizcaína, que mantiene la hegemonía en esta modalidad, y primera para la delantera de Vitoria que, a sus quince años, ha llegado para quedarse.

El duelo no respondió a la igualdad esperada vistas cómo discurrieron las semifinales. Las vencedoras cumplieron a rajatabla su guion, mientras que la de Usansolo y la de Aginaga estuvieron bastante por debajo de sus prestaciones. Las que vistieron de azul compactaron bastante mejor y tuvieron la paciencia suficiente para aguantar y esperar el fallo de sus rivales. Las de colorado, simplemente, no tuvieron su día. Sobre todo la delantera vizcaína. Quería aprovechar su mayor técnica para tratar de enredar y encontrar huecos en la férrea defensa de sus oponentes pero no lo consiguió. Las cosas no le salieron como esperaba porque desde los primeros compases mostró que su inspiración en el remate estaba bastante espesa y perdió pelotas que no acostumbra. En la primera mitad del choque perdió siete pelotas porque el gancho no funcionó o se le marchó a la raya de la contracancha, y las dejadas que intentó tampoco encontraron su destino.

5 Espinar-Arrillaga

22 Garai-Etxaniz

Pelotazos
430
Tiempo total
47'22
Parciales
0-12, 1-12, 1-14, 3-14, 3-16, 4-16, 4-18, 5-18, 5-22
Incidencias
Lleno en el frontón Beloki de Zumarraga. Hubo espectadores que se quedaron fuera.

Así las cosas, Garai y Etxaniz se vieron con un contundente 0-12 en el luminoso que reafirmó su apuesta y supuso una pesada losa para las coloradas. Espinar trató de reconducir la situación sin asumir tantos riesgos, pero tampoco surtió efecto porque para entonces las vencedoras jugaban con el viento a favor y sacaron energías para defender cada bola. La alavesa además demostró saber aprovechar sus oportunidades y se jugó varias pelotas con la derecha desde el ancho a pared que no tuvieron respuesta.

Etxegarai y Osés

Espinar y Arrillaga no encontraron la fórmula para conseguir una tacada que pudiera inquietar a la alavesa y la de Etxebarria porque su respuesta fue contundente. Controlaron en todo momento la situación y el propio peso del resultado provocó que las coloradas terminaran por rendirse a la evidencia.

Bastante más igualada fue la final de la categoría de promoción que cayó del lado de Etxegarai y Osés (22-18). Las pelotaris de Oiartzun, de trece años, lograron remontar un encuentro que tenían cuesta arriba para arrebatar el triunfo a Granado y Lakuntza. A pesar de su juventud, no acusaron la tensión de un frontón lleno y de lo que había en juego, y son el mejor exponente de la cantera femenina que viene en esta modalidad. La zaguera mostró que cuenta con una propuesta muy sólida de derecha y una buena visión del tanto. A su compañera tampoco se le encogió el brazo cuando tuvo oportunidad de soltarlo. La de Hernani y la de Aduna empezaron mejor, pero les faltó regularidad.

Tras el empate a dos, las azules lograron una tacada de seis tantos que parecía que podía romper el choque, pero las coloradas se asentaron y comenzaron a poner bien la pelota en pared. De esta forma consiguieron reducir la diferencia de forma progresiva hasta que llevaron las tablas al luminoso en el tanto trece. A partir de entonces fueron siempre por delante merced a que Osés estuvo acertada en el remate y sus rivales no tuvieron la paciencia suficiente para alargar el tanto. Arriesgaron cuando no tenían que hacerlo. En 426 pelotazos y cerca de tres cuartos de hora de juego se calaron su primera txapela.