«Está a tope. Es una locura»

«Está a tope. Es una locura»

La Catedral se convirtió en una auténtica fiesta llena de niños junto a sus padres para vivir una noche histórica

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

«Las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres a jugar en San Mamés. Si se lo preguntas a cualquier persona, te contestará igual». Se puede decir más alto, pero no más claro. La encargada de recordarlo es Nuria, del club de fútbol San Ignacio, una gota entre las miles de jugadoras y jugadores vizcaínos que se han congregado esta tarde en la explanada de San Mamés para animar al Athletic femenino. Pero los deportistas no han sido los únicos presentes en la Catedral. Decenas de miles de aficionados, familias enteras, equipos de fútbol, cuadrillas de amigos, matrimonios entrados en años, turistas con cara de asombro ante la muchedumbre… Toda la sociedad se ha dado cita ante el duelo contra el Atlético. Y si es cierto que la noticia deportiva estaba en el césped, no lo es menos que también se celebraba otro acontecimiento en la Catedral. El Athletic exhibía músculo social, multiplicaba su fuerza, y todo el mundo se daba cuenta perfectamente de ello, de que algo nuevo estaba pasando. Y ese algo se resume en una cifra: 48.121 espectadores.

«Flipas. Está más lleno que en un partido de los tíos. Y sigue entrando gente», comentaba una de las empleadas del club en la sala de prensa, un espacio solitario mientras los dos equipos luchaban en el césped. «Me parece bien, ellas se lo merecen», proseguía la chica. Realmente nadie daba crédito a lo que veía. Con el encuentro empezado, seguía entrando público en La Catedral y muchos se quedaban fuera. Una afluencia histórica, aunque no se cobrara entrada. Porque se trataba de niños de corta edad, movilizados en jornada laborable, bien entrada la tarde y con clase al día siguiente. Las leonas iban 0-0, pero ellas y el club habían ganado otro partido antes de que el árbitro pitara el comienzo. Había ganado el respaldo de la afición. «San Mamés está a tope», confesó otro empleado rojiblanco. «Están habilitando los palcos. La gente está sentada en las escaleras. Esto es una locura».

Esa locura, legendaria locura, de la que se hablará en el futuro, había comenzado una hora antes en Bilbao. El metro era una lata de sardinas. Una viajera preguntó por qué, y un grupo de aficionados con las bufandas del Athletic sobre los hombros le explicó que había duelo de Copa en San Mamés. «Si es por ellas, por las chicas, está bien», confesó, a pesar de las incomodidades del trayecto. A sus pies, la observaban tres chiquillos con las mejillas pintadas de rojo y blanco, y cerca de ellos otros chavales sostenían unos lápices de colores. «Para muchos niños, hoy es la primera vez en su vida que van a pisar la Catedral», recordaba Aitor Martínez, presidente del club Basauriko Kimuak. «Hemos hecho una quedada en la puerta 15 del estadio. Somos... más de mil».

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«Mil cien para ser exactos», precisa Gaizka, entrenador de la Escuela de Fútbol de Basauri, el otro club que se ha sumado a la quedada. A su lado, Irati se confiesa encantada del éxito que ha tenido el llamamiento para arropar a las leonas. «Esto tiene que repetirse», asegura. Ni Basauriko Kimuak ni la escuela de fútbol de la localidad han entrenado esta tarde. La actividad rutinaria de ambas entidades se ha suspendido para ir a la Catedral. El Danok Bat también ha desplazado sus huestes al estadio. Según su presidente, Gotzon Astoreka, son unos 150 individuos, 120 jugadores de diferentes categorías y 30 entrenadores y delegados. Es un club sin equipo femenino, porque las instalaciones de Mallona no lo permiten, pero no ha dejado pasar la oportunidad de animar a las chicas del Athletic. «La idea de que ellas jueguen en San Mamés me parece buena. Han acertado abriendo San Mamés», resume.

Cientos de personas protestan por no poder entrar al partido

La masiva afluencia al partido del Athletic ha multiplicado el trabajo de los servicios del club, que se encontraron con que un buen número de padres e hijos, aproximadamente unos cuatrocientos, trataron de acceder infructuosamente a la Catedral con el choque ya iniciado. Este problema se planteó cuando, cubiertas una serie de localidades del estadio, el público fue dirigido hacia las puertas 3, 4 y 5, pero las encontraronn cerradas. Hubo un gran movimiento de gente alrededor del anillo, en busca de un acceso al interior, en medio de las protestas generalizadas de muchas familias, que se habían desplazado al partido con su invitación y se encontraban con que no podían ver el partido.

El enfado impulsó a muchos aficionados a marcharse a casa, visiblemente enfadados y sobre todo frustrados por no haber podido ver jugar al Athletic femenino en una jornada para la historia. Fue una de las consencuencias de la gran afluencia de público a San Mames, en cuyas gradas mucha gente se fue acomodando en las escaleras al no encontrar asientos. Como en los tiempos del viejo San Mamés.

El presidente del Athletic, Aitor Elizegi, ha pedido perdón a los afectados que se han encontrado con problemas para entrar en el estadio. «Hay que pedir disculpas, porque el partido ha coincidido con un atasco importante en la villa y nos ha costado colocar al público», ha admitido el el máximo mandatario del club.

No hay duda de ello si se echa un vistazo a las gradas. Porque el público familiar que ha llenado la Catedral ruge como si de un partido de la Liga Santander se tratara. Una charanga detrás de una de las porterías marca el ritmo a los aficionados, a quienes envuelven esta vez aires de fiesta infantil. «Los profesores han estado preparando a los chicos», explica Monica, una de las madres que ha acudido con sus hijos al partido copero. «Ellos están ilusionados, para ellos esto es un festejo», añade la mujer, sin olvidar cuál es la reivindicación de fondo de la jornada. «Las chicas deben estar en San Mames». Y su pareja asiente en silencio.

El partido continúa sobre el césped y las cosas no parecen ir bien para las de Joseba Agirre. Pero en ese momento, y pase lo que pase después, ellas ya han escrito un renglón de la historia rojiblanca. El capítulo que corresponde a los millennials, a esa juventud que se mueve por otros parámetros. Y en el futuro, cuando le pregunten a esos 'millennials' cuál fue el primer recuerdo de su infancia, dirán, como las generaciones anteriores, que fue un partido en San Mamés al que les llevaron sus padres. Pero no jugaron Iribar, Rojo, Clemente, Dani, Guerrero, Etxebe, Aduriz… Aquella vez jugaron las chicas del Athletic.

 

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