El fútbol sala confirma la pujanza del deporte femenino español

Las jugadoras de la selección de fútbol sala tras su victoria /EFE
Las jugadoras de la selección de fútbol sala tras su victoria / EFE

El europeo conseguido este domingo por las chicas de Claudia Pons en Portugal añade otro éxito a la larga lista de triunfos internacionales de 2018

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Este fin de semana ha marcado otro hito en la estela de triunfos del deporte femenino español, un ámbito informativamente relegado hace no mucho tiempo, si se exceptuaban ciertas disciplinas individuales, como el tenis (Garbiñe Muguruza) y atletismo (Ruth Beitia o Lydia Valentín), pero que ha explotado en los medios. Y así lo atestigua la atención despertada el pasado domingo por la selección femenina de fútbol sala y su campeonato de Europa, otro más, logrado en Gondomar (Portugal).

Un trofeo, el de las jugadoras de Claudia Pons, significativo por su valor en sí mismo (superaron 0-4 a las anfitrionas) y porque demuestra una pujanza competitiva no solo en el fútbol en todas sus modalidades (campeonato del mundo sub 17 en fútbol de campo y plata en el Mundial sub 20). Una pujanza que se extiende a muchas otras disciplinas y que no es anecdótica, sino que viene de atrás.

Y es que 2018 ya había sido un gran año para el deporte femenino en cuanto a éxitos internacionales, algunos en entornos desconocidos para el gran público. Por citar uno bien llamativo, el de Ana Carrasco, la primera mujer de la historia en conseguir un campeonato mundial de motos, de la categoría Supersport 300, compitiendo con hombres, lo que da a su gesta un marchamo singular.

De Carolina Marín, sobradamente conocida del público, es destacable cómo conquistó el pasado año el Europeo de badminton en su propio feudo, la ciudad de Huelva, y su tercer mundial en China, lo que, a pesar del carácter minoritario de su deporte, la ha reforzado en su papel de personaje mediático, sin olvidar que, objetivamente, es una de las grandes del deporte español.

Saltar al gran público

Otra disciplina poco habitual, el waterpolo femenino, también dio una gran alegría en 2018, ya que las jugadoras de Miki Oca se hicieron con el oro en los Juegos del Mediterráneo. Era la primera vez que lo conseguían, y superando al equipo italiano en la final. No fueron las únicas que saltaron a los titulares desde el relativo anonimato para el gran público. A la karateka Sandra Sánchez le cupo el honor de llevar su deporte a los titulares durante la pasada campaña, al proclamarse la mejor del mundo en katas en los campeonatos disputados en Madrid.

No llegaron a tanto las jugadoras de la selección de baloncesto, digiridas por Lucas Mondelo, pero se mantuvieron en la pelea de las mejores en el Mundial de 2018 en Francia. Si bien es cierto que pasaron un mal trago al quedarse en semifinales, se resarcieron parcialmente al lograr un bronce en el partido por el tercer y cuarto puesto, superando a Bélgica. No estaba mal para tratarse de un equipo que había ganado el último europeo de 2017 y que estaba acostumbrado a paladear el éxito. Más decepcionante fue el papel de la selección de balomano, que en el Europeo de 2018 no pudo pasar de la segunda fase, sin bien llegaba allí con un larga historia de triunfos en su haber.

En hockey sobre patines la noticia fue, en realidad... la continuidad de las buenas noticias. Porque el equipo femenino de España impuso su hegemonía en el europeo de Portugal. El suyo fue el sexto entorchado continental y el quinto seguido, e imponiéndose en la final a las anfitrionas, lo mismo que ha ocurrido ahora con el fútbol sala en Gondomar.

Ha sido este último éxito una confirmación del ascenso imparable del deporte femenino en España. Un fenómeno impulsado por los grandes hitos del campeonato del Mundo sub 17 de fútbol de campo en Uruguay y la plata el Mundial sub 20 de Francia, acontecimientos mediáticos que han ayudado al tener un efecto de arrastre respecto a las demás modalidades deportivas. Y ese efecto persistirá a buen seguro con el Mundial de fútbol femenino en categoría absoluta, que se disputará este verano también en tierras francesas. Y allí también competirá España.