'Presunto culpable', una hueca Euskadi de postal

La elección del País Vasco parece obedecer más a criterios estéticos que sociológicos

'Presunto culpable', una hueca Euskadi de postal
OSKAR BELATEGUI

'Presunto culpable' transcurre en una Euskadi de postal sobrevolada a golpe de dron. La apuesta fuerte de Antena 3 para esta temporada enfrenta a dos familias por un crimen ocurrido en el pasado. Se ven octavillas de Euskal Presoak, Euskal Herrira, un coche destrozado con pintadas de advertencia y un cura que solo nombra a los muertos que son de su cuerda. Sin embargo, esta intriga con ertzainas que van de potes a la herriko taberna «para comprobar cómo han cambiado las cosas» y que salta de París a Urdaibai podría transcurrir en cualquier parte.

Miguel Ángel Muñoz con gafas regresa a su tierra para comprobar cómo nada ha cambiado y todos siguen culpándole de la desaparición de su novia. Secretos, rencillas y flashbacks para ir desentrañando un misterio. 'Presunto culpable' es una de esas series actuales con fotografía preciosista que parece rodada con un filtro de Instagram. Arranca fuerte con un impactante suicidio saltando desde San Juan de Gaztelugatxe. Pero tras el empacho de planos aéreos pronto comprobaremos que la elección de Euskadi parece obedecer más a criterios estéticos que sociológicos.

Resulta difícil creerse a Muñoz como investigador científico con ataques de ira en la intimidad y a esa familia de ricachones con laboratorios y mansión asomada a la Ría de Gernika. No basta con que se escuchen ráfagas de euskera para dotar de autenticidad local una historia que avanza cansina a la hora de suministrar giros de guion. Lo mejor del primer episodio, que se alargó hasta una duración imposible de setenta minutos más allá de la medianoche, es una escena con las dos madres terribles, Elvira Mínguez y Susi Sánchez. Las matriarcas de los Otxoa y los Aristegi, preñadas de un odio que viene de muy atrás, se cruzan un día en el pueblo sin apartar la mirada, mientras a sus espaldas ondea una pancarta con el arraino beltza. Un preludio de lo que puede ser la inminente adaptación de 'Patria' de Fernando Aramburu, otra historia de crímenes y rencor en un bucólico país. La serie hizo un digno 16% de 'share', aunque no pudo con la cuadrilla de friquis de 'GH VIP' en Telecinco.

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