Nip/Tuck Campos

María Teresa Campos, acompañada de sus hijas Terelu y Carmen /EFE
María Teresa Campos, acompañada de sus hijas Terelu y Carmen / EFE
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA

En julio de 2003 los cirujanos plásticos de Miami Sean McNamara y Christian Troy llegaban a nuestras pantallas para pasar consulta y preguntarnos qué es lo que no nos gustaba de nuestros cuerpos. Y las respuestas, por supuesto, resultaban variopintas. En realidad la cuestión iba más allá y lo que realmente querían saber aquellos profesionales era lo que no le agradaba a cada paciente de su vida, porque detrás de muchas operaciones de este tipo se esconde un problema que va más allá de lo estético. 'Nip Tuck' fue en su día una serie rompedora, polémica, con ánimo transgresor y que retrataba como ninguna las consecuencias de dejarse llevar por los excesos.

Aunque la ficción se asomó a menudo al abismo y rozó en muchos momentos cotas de lo más rocambolescas fue un relato, al que tener muy en cuenta, sobre la capacidad del ser humano para ser autodestructivo y la necesidad constante de colmar sus necesidades y vanidades.

Pensaba en los McNamara/Troy a propósito del homenaje que le rindió Telecinco esta semana por la noche, en horario de máxima audiencia, con un especial sobre cirugía plástica, vanidades y excesos, con la familia Campos como protagonista. Que ellas de todo eso saben un poco. Lo mismo las vemos un día protestando por el mal trato que les da la cadena (por no otorgar a ninguna de las integrantes del clan espacio propio y relegándolas al papel de meras colaboradoras) que desnudándose con lujo de detalles en uno de sus platós. Si alguien sabe de la necesidad de atenciones son ellas. La presentadora podría haber empezado el programa preguntando a las protagonistas por los aspectos físicos con los que no están satisfechas para analizar más adelante otros asuntos que van más allá de sus caras y sus cuerpos y que posiblemente no se arreglen con operaciones.

Eché en falta los modernísimos quirófanos de la serie de Ryan Murphy, la hipnotizadora banda sonora y el atrevimiento al abordar temáticas. Aquello fue otra historia, una serie irregular pero reivindicable. Lo de Telecinco ha sido más de lo mismo: un 'Sálvame' con complejo de patito feo. Dada la enorme audiencia obtenida se avecinan nuevas intervenciones quirúrgicas.

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