Un bilbaíno muy 'colgado' en 'Got Talent'

Un bilbaíno muy 'colgado' en 'Got Talent'

El faquir de Santutxu Alex Blakan se clavó dos ganchos en la espalda y realizó un número de suspensión que no acabó de seducir a los espectadores

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Jorge Javier Vázquez tiene fobia a los faquires, de modo que la actuación del bilbaíno Alex Blakan en 'Got Talent' ya venía gafada desde el principio. Su show anterior, el que le brindó el pase a la semifinal, no impresionó en exceso a Risto Mejide, que le retó a que en su siguiente interpretación «nos hagas salir a todos del teatro». Y el de Santutxu se vino arriba y entre bambalinas comentaba: «Espero no quedarme solo en el plató con el número que traigo». La imágenes de los ensayos añadieron tensión al espectáculo mostrando a los técnicos preparados por las medidas de seguridad necesarias. «¿Es cien por cien seguro lo que vas a hacer?», cuestionaban. Y la respuesta negativa del artista no tranquilizaba.

Con el teatro en penumbra, el tatuador surgió de una especie de telaraña roja y, sin mediar palabra, agarró una grapadora y comenzó a graparse el torso. Pero lo más fuerte estaba por llegar. Al darse la vuelta desveló que llevaba unos ganchos clavados en la espalda. Aquello parecía un homenaje a la película 'Un hombre llamado caballo', donde colgaban a Richard Harris de los homoplatos. La diferencia radicaba en que en el largometraje aquello era una tortura y en 'Got Talent' aparentaba diversión.

Lo malo fue que la preparación de la suspensión tardó demasiado, a los ayudantes les costó mucho enganchar las cuerdas porque era una tarea que requería mucha precisión, y la espera impacientó a Risto que votó negativamente. «Creo que el tiempo de preparación ha sido excesivo y luego la ejecución, muy pobre», sentenció el miembro del tribunal, que añadió: «Tenía mucha fe en tu número y lo de la grapadora ha sido cutre y lo de colgarte de los homoplatos… En fin, que los que estamos acostumbrados a ver este tipo de actuaciones hemos visto a gente colgarse de partes mucho más dolorosas».

El balanceo del vasco enganchado a su propia piel no acabó de gustar al respetable, que no revalidó el título y lo eliminó del programa. El perforador corporal bilbaíno dejó a Jorge Javier con dolor de cabeza y a Eva Hache perturbada: «Me da morbo, pero del malo. Es que no entiendo la necesidad, no le encuentro el gusto», se justificaba la cómica. A Edurne, más salvaje, tampoco le impactó la jugada. «Es verdad que lo que has hecho no lo hace cualquiera, pero me habría gustado ver algo más, le ha faltado algo», reflexionaba. Y fue Santi Millán, el maestro de ceremonias, el que zanjó la representación: «Estás muy colgado, tío», ironizó con humor. Fueron las chicas de la academia ibicenca de Davinia Van Praag quienes se llevaron la palma con su número de claqué, y pese a que a Jorge Javier no le tocaron la fibra, los espectadores las escogieron a ellas para ir a la final del próximo miércoles.