Escenarios de ayer y hoy

Estrellas en Arlés

El caféque pintó Van Gogh es hoy una cita obligada para los turistas, que pagan gustosos por sentarse ante su pared amarilla./
El caféque pintó Van Gogh es hoy una cita obligada para los turistas, que pagan gustosos por sentarse ante su pared amarilla.

Junto al café que ahora lleva su nombre y está siempre atestado de turistas, Vincent Van Gogh inventó la noche

BEGOÑA GÓMEZ MORAL

Aquel joven pelirrojo era un bicho raro. Acostumbraba a deambular con un cuaderno enorme para tomar apuntes de las escenas más peregrinas. En el pueblo se comentaba que iba por ahí pidiendo a cualquiera que le dejase hacer un dibujo. Así, sin la ropa de domingo. Como enviaba tantas cartas a un hermano que tenía en París, había conseguido retratar varias veces al cartero Roulin y a madame Ginoux, la dueña del bar de la estación. Ahora le había dado por sentarse ¡por la noche! a pintar cerca del café de la plaza y había llamado la atención del periódico local, que en septiembre de 1888 publicó unas líneas sobre «un pintor foráneo trabajando en una de nuestras calles durante las veladas a la luz de gas».

Ni los lugareños ni el cronista pudieron sospechar que aquellos meses en Arlés se habían acercado a la felicidad cuanto era posible para Vincent Van Gogh. Difícil adivinar que su pelo encendido delataba un fuego que lo consumía por dentro y se derramaría en largas pinceladas sobre los 187 lienzos que pintó allí. De haberlo sabido, hubiesen sentido el mismo orgullo que se trasluce en sus descendientes cuando hablan de la luz en los girasoles -vulgares, del campo- que había empezado a pintar un mes antes y del color en el 'Café de noche', la asombrosa pintura donde el impresionismo había desterrado el negro para que las estrellas brillasen como nunca en el cielo vibrante de Arlés.

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Arles, Arte